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Published on: 2020-2030

La Decadencia del fútbol brasileño

Desde mitad del siglo XX, Brasil se convirtió en la referencia del fútbol mundial. La selección de Jogo Bonito inició una dinastía en la que Canarinha ganó tres de los cuatro Mundiales disputados y la Verdeamarela continuó generando equipos y jugadores legendarios que marcaron la infancia de todos los aficionados al fútbol. Los goles de Pelé, los regates de Garrincha o los tiros libres de Zico referenciaban la magia y la alegría que desprendía un fútbol brasileño que ganó otras 2 Copas del Mundo gracias a su inacabable talento. Romário fue el protagonista de la Copa del Mundo de 1994 y Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho protagonizaron el triunfo de Brasil en Japón para levantar el quinto trofeo mundialista.

Aquellas selecciones brasileñas daban miedo y sus cinco Copas del Mundo eran un legado inigualable que evocaba admiración y respeto por parte de todos sus rivales.  Pero ¿qué está pasando con Brasil en los últimos tiempos? ¿a que se debe su crisis de resultados y su falta de identidad? ¿por qué ya no genera jugadores de talento? Hoy, en Memorias del fútbol, te contamos todo lo que esconde la crisis del fútbol brasileño.

 

La Crisis del BRASIL – El fin del Jogo  Bonito

 

 

Falta de identidad y títulos

La selección brasileña ha sido reconocida históricamente como el mejor equipo del mundo. Sus cinco títulos Mundiales la colocan como la mejor selección de todos los tiempos y el talento que generaba el país parecía infinito. De las playas y favelas brasileñas han salido varios de los mejores jugadores de la historia, pero hace más de una década que la Canarinha ya no infunde respeto.

Brasil va a cumplir 24 años sin levantar una Copa del Mundo y los aficionados de la Verdeamarela se están acostumbrando a presenciar humillantes derrotas y papelones históricos en las citas importantes. La última goleada sufrida en el Clásico frente Argentina ha removido los cimientos de una federación que va a la deriva y que ha tenido que despedir a Dorival Jr como seleccionador. El veterano técnico brasileño tan solo ha conseguido 7 victorias en 16 partidos con la Canarinha, lo que evidencia la falta de talento de la actual equipo brasileño y la poca personalidad de los últimos entrenadores de la selección pentacampeona del mundo. Y es que ni la juventud de Fernando Diniz, ni la veteranía de Tite, ni los retornos de Parreira o Scolari han  logrado los resultados esperados.

Tras la conquista del Mundial 2002 con jugadorazos como Rivaldo, Ronaldinho o Ronaldo, Brasil experimentó un declive progresivo que parecía impensable. Es cierto que la seleçao ganó la Copa América de 2004 y 2007 ó la Copa Confederaciones de 2013, pero sus actuaciones en las Copas del Mundo han dejado mucho que desear. En Alemania 2006, el cuadro dirigido por Parreira tenía el mejor equipo desde los tiempos de Pelé o Zico, pero la poca disciplina de las estrellas de aquel grupo acabó provocando una sorprendente eliminación ante la Francia de Zidane en los cuartos de final.

Cuatro años más tarde, la Canarinha acudió a Sudáfrica como favorita, pero volvió a caer en cuartos ante la selección de Países Bajos de Robben y Wesley Sneijder. La cita de 2014 estaba marcada en roja. Brasil era el anfitrión de la Copa Mundial tras 64 años de espera y, aunque llegó a semifinales, protagonizó su actuación más vergonzosa al caer 1-7 con una selección alemana que acabaría proclamándose campeona del mundo. Aquella noche del "Mineirazo" Brasil se dio cuenta de que ya no infundía el miedo de los mundiales anteriores, donde acumulaba estrellas y desplegaba un fútbol atractivo. En Rusia 2018 Bélgica acabó con los brasileños en cuartos y en Qatar 2022 Croacia apeó a la Verdeamarela tras una prórroga y la tanda de penaltis.

En las últimas 5 Copas del Mundo, Brasil ha caído cuatro veces en cuartos de final y, la vez que llegó a semifinales protagonizó una vergonzante paliza ante Alemania. En el resto de competiciones se ha saldado con continuos fracasos y derrotas dolorosas que han obligado a que el fútbol brasileño haga una reflexión de las causas que le han llevado a esta crisis de títulos e identidad. Y es que desde el año 2014, la selección brasileña  solo ha ganado la Copa América de 2019 que se jugó en su país y únicamente ha sido capaz de llegar a otra final en 2021.

 

Pero ¿Qué ha cambiado desde 2002 para que la selección brasileña no sea la de antes?

 

1- Declive generacional

Si hablamos de los jugadores brasileños actuales, estaremos de acuerdo que son buenos futbolistas, pero si los comparamos con las plantillas brasileñas de los noventa y los 2000, nos daremos cuenta que el nivel ha bajado dramáticamente. Rodrygo o Raphina están a años luz de Kaká, Ronaldinho o Rivaldo y Vinícius todavía tiene mucho por reivindicar como estrella de un equipo brasileño que antes presumía de delanteros como Ronaldo, Romário o  el "Emperador" Adriano

En el centro del campo la ausencia de líderes y creatividad es aún más dramática y, donde antes podías ver a jugadores como Dunga, Mauro Silva, Rivelino o Zico, ahora te encuentras a futbolistas sin contrastar como André o Joelinton. Además, el juego de Brasil siempre se ha caracterizado por el juego ofensivo de sus laterales, pero desde hace unos años, en el fútbol brasileño ha dejado de producir jugadores que marquen las diferencias desde la defensa. Y es que, con todos los respetos, Brasil ha pasado de tener laterales como Cafú, Dani Alves, Marcelo o Roberto Carlos, a contar con futbolistas como Wesley y Arana que ni tan siquiera juegan en Europa.

Y es que Brasil siempre se ha caracterizado por tener futbolistas de mucha calidad, que casi estaban considerados como unos malabaristas y que solían regatear más que ningún otro futbolista de otra nación. Ahora, nos encontramos con jugadores muy estándar, que lejos de sobresalir, se limitan a cumplir su función y que no emocionan a nadie.

 

2- Fuga de talentos

Otro factor preocupante para la selección Canarinha es su continua fuga de talentos. Estêvão o Endrick son las últimas perlas del fútbol brasileño, pero su rendimiento con la absoluta dependerá de como y donde jueguen en los próximos años en sus aventuras en el fútbol europeo. Y es que la fuga de futbolistas brasileños al extranjero se produce cada vez más pronto, lo que provoca un desarraigo y un riesgo de que las promesas del país se estanquen en los equipos de las ligas europeas. Los clubes compran jóvenes brasileños demasiado pronto y muchos de ellos, o no juegan, o no se adaptan al fútbol del viejo continente (Reinier, Antony, Malcom...).

 

3- Ausencia de entrenadores

Un problema parecido ocurre con los entrenadores brasileños, que son escasos y con poca experiencia en los banquillos. La liga brasileña está plagada de técnicos argentinos y sudamericanos, pero cada vez hay menos entrenadores locales que dirijan a los grandes clubes del país. Los últimos grandes técnicos brasileños han sido los ya veteranos Tite y Luxemburgo, y aún así están lejos de los legendarios campeones del mundo como Scolari, Zagallo, Parreira o Telê Santana. La realidad del mercado es que no salen técnicos brasileños que triunfen en el extranjero y, en un fútbol tan globalizado, la falta de recursos y experiencia acaba pasando factura a los que seleccionadores que se han hecho cargo del banquillo de la Canarinha.

Es por eso que el fútbol brasileño ha llegado a un consenso para un cambio y que, por primera vez en la historia, se ha designado el puesto de seleccionador a un técnico extranjero. Los nombres de Jorge Jesús, Guardiola o José Mourinho salieron a la palestra, pero finalmente el puesto ha sido para el italiano Carlo Ancelotti, que tras cuatro años en el Real Madrid afronta el reto de devolver la competitividad a la Seleçao.

Carletto deberá decidir quién es el nuevo líder del equipo y tendrá que exprimir a futbolistas como Rodrygo o Vinícius, que todavía no han roto a jugar con su país. La Pentacampeona del mundo deberá actualizarse en lo físico y lo táctico, cuidar a sus mejores talentos para que no pierdan la alegría de su juego.

Carletto deberá decidir quién es el nuevo líder del equipo y tendrá que exprimir a futbolistas como Rodrygo o Vinícius, que todavía no han roto a jugar con su país. La Pentacampeona del mundo deberá actualizarse en lo físico y lo táctico, cuidar a sus mejores talentos para que no pierdan la alegría de su juego.

El caso es que, independientemente de quién sea el próximo entrenador de la selección, la federación brasileña debería replantearse la formación de nuevos técnicos y la posibilidad de que aprendan métodos más modernos y adaptados al fútbol actual. La sensación es que Brasil se ha quedado atrás en la organización de sus canteras y métodos de entrenamiento y que, en el fútbol de hoy en día, con el talento de los jugadores...ya no basta. Brasil continua generando futbolistas únicos, pero ya no los pule como antes. Los clubes europeos mediatizan su juego y mientras la selección no innove su estructura, seguirá siendo un gigante dormido. Tú que opinas ¿Crees que Brasil despertará para el Mundial 2026 ?"

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