La Leyenda de Marco Van Basten

Cuando echamos la vista atrás para recordar a los mejores delanteros de la historia, tenemos que nombrar la figura de Marco Van Basten. El neerlandés tenía la corpulencia de un nueve de área pero desplegaba el juego de un fino centrocampista. Su elegancia y oportunismo solo se vio empañado por una carrera llena de lesiones, que nos privaron de disfrutar durante más años de una  auténtica  Leyenda del Fútbol.

 

Biografía de Marco Van Basten

 

Goleador emergente del Ajax de Ámsterdam

Marcel Van Basten nació un 31 de octubre de 1964 en la ciudad de Utrecht. Rápidamente fue rebautizado como Marco, ya que su abuela no era capaz de pronunciar su verdadero nombre. A los 7 años comenzó a jugar al fútbol en el UVV de su ciudad natal y a los 16 firmó por el Ajax de Ámsterdam.

Tras varios años destacando en los equipos de la cantera, debutó el 3 de abril de 1982 ante el Nec Nijmegen. Sustituyó a Johan Cruyff, en un simbólico relevo generacional de los leyendas del fútbol holandés. Aquella tarde aprovechó para meter su primer gol con el Ajax, con el que fue consolidándose como un delantero letal.

La siguiente temporada jugó 20 partidos, metió 9 goles y ganó por primera vez la liga holandesa. En el curso 83-84 se confirmaría al anotar 28 tantos y ser el segundo mejor goleador de toda Europa. Los mejores equipos del continente comenzaron a interesarse por el Cisne de Utretch, que continuó en la liga holandesa para ganar el campeonato y ser el máximo goleador por segundo año consecutivo. La vuelta de Cruyff al Ajax como entrenador, impulsó la carrera de Van Basten.

El delantero ganó el doblete nacional y marcó 37 goles en el campeonato para ganar la única Bota de Oro (1986) de su carrera profesional. Marco se había convertido en uno de los mejores delanteros de Europa y el Milan del recién llegado Silvio Berlusconi cerró su fichaje en 1986.

Desafortunadamente para los italianos el mercado se cerró antes de que se hiciera efectivo el fichaje y Van Basten jugó una última temporada con el Ajax en la que volvería a destacar. Ganó la Copa holandesa y se convirtió en Campeón de la Recopa del 87 al marcar el único gol de la final ante el Lokomotiv Leipzig.

En liga anotó 27 goles y se despidió de los Países Bajos con un golazo de chilena y siendo el máximo goleador por cuarta ocasión consecutiva. En sus 6 temporadas en el Ajax, Van Basten jugó 172 partidos y anotó 152 goles.

 

La Estrella del Milan de Sacchi

Con 23 años aterrizó a Italia para debutar en el Calcio. Su primer año comenzó mal después una lesión en la clavícula que le apartó de los terrenos de juego durante varios meses. Pero Van Basten regresó para el tramo final del campeonato donde ganó el Scudetto para el Milan. El cisne salió como suplente en el descanso del decisivo partido ante el Nápoles de Maradona y marcó el gol de la victoria. Comenzaba la leyenda del Milan de Sacchi.

 

 

Estrella de la Eurocopa (1988)

Van Basten ya había debutado con la selección de los Países Bajos en 1983 pero todavía no había podido jugar ningún gran torneo internacional. Su momento llegaría en la Eurocopa de 1988 celebrada en Alemania Federal donde se resarciría de un curso lleno de lesiones.

Comenzó como suplente en la derrota inicial ante la URSS pero salió al rescate de su país al marcar 3 goles ante Inglaterra. Holanda consiguió meterse en semifinales y Van Basten consiguió romper el empate ante la anfitriona Alemania con otro decisivo tanto en el minuto 88. Gullit abrió el marcador de la final ante la Unión Soviética pero Van Basten culminaría la victoria naranja con el mejor gol de la historia del torneo. Una volea maravillosa le catapultó a él como Leyenda y a los Países Bajos como campeón de Europa por primera vez y única vez en su historia.

 

Doble Campeón de Europa (1989, 1990)

Aquella gesta veraniega sirvió para que Van Basten ganase su primer Balón de Oro en 1988. El holandés ya era una estrella del fútbol Mundial y el Milan de Sacchi se convirtió en el gran dominador del fútbol europeo. El Milan no volvió a ganar el Scudetto pero sometió a sus rivales en la Copa de Europa.

Van Basten anotó en octavos y cuartos de final y un gol suyo en el Bernabéu sirvió para empatar a uno en el último minuto. En la vuelta culminó la clasificación a la final marcando uno de los 5 goles que los de Sacchi endosaron al Real Madrid. Van Basten anotó 2 goles más en la final de Barcelona en la que los italianos se proclamarían campeones de Europa tras golear por 4-0 al Steaua.

El holandés ganaría su segundo Balón de Oro (1989), levantaría la Supercopa europea, la Intercontinental y repetiría como campeón europeo. El Milan se impuso 1-0 al Benfica para coronar a los inmortales de Arrigo Sacchi. 

Tras un discreto Mundial de Italia 90 con su selección, Van Basten sufrió el fin del ciclo glorioso de los milanistas. El curso 90-91 solo pudo anotar 11 goles en liga y acabaría la temporada sin conquistar títulos relevantes.

La marcha de Sacchi propició la llegada de Fabio Capello, con el que el juego de Marco alcanzó su máximo nivel. Los inmortales se convirtieron en los invencibles y los rossoneros se proclamaron campeones de liga sin perder ni un solo partido. Van Basten se convirtió en una máquina de anotar goles y se confirmó como capocannoniere, con 25 goles.

El verano de 1992 alcanzó las semifinales de la Eurocopa con Países Bajos pero fue eliminada en los penaltis por la sorprendente Dinamarca. En su regreso al Calcio continuó siendo imparable. Ganó su tercer Balón de Oro,  anotó 13 goles en las primeras 13 jornadas y firmó un hat-trick imborrable contra el Goteborg en la Champions.

 

 

Lesiones y retirada

Iba encaminado a una temporada legendaria pero volvió a ser castigado con las lesiones. Primero se tuvo que operar del tobillo derecho y después sufriría una lesión de rodilla. Van Basten llegó a jugar infiltrado la final de Champions ante el Marsella pero acabó siendo sustituido por el insoportable dolor que tenía. Aquellos 68 minutos fueron sus últimos momentos sobre un terreno de juego. El Milan perdió aquel título pero también perdería a su estrella.

Con 28 años Van Basten comenzó un vía crucis de cuatro operaciones quirúrgicas y dos años sin jugar ni un solo partido. Las lesiones habían acabado con la carrera de uno delanteros de la historia que en 1995, con solo 30 años, anunciaba su retirada entre lágrimas. Después de conquistar 11 títulos, jugar 201 partidos y marcar 125 goles, Van Basten se despedía de San Siro para siempre.

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