La Historia de Franz Beckenabuer

A mediados de los años 60, los futbolistas más reconocidos de la historia eran los delanteros o centrocampistas ofensivos pero hubo un jugador, que logró cambiar esta tendencia.

Retrasó su posición para exhibir su calidad y se convirtió en uno de los mejores jugadores de la historia desde la posición de Líbero. Hoy en memorias del fútbol hablamos de la Leyenda del Bayern Múnich y del fútbol alemán; el «Káiser» Franz Beckenbauer.

 

Así Jugaba Franz Beckenbauer: El Icono del Fútbol alemán (VÍDEO)

 

Los inicios de Beckenbauer

El 11 de septiembre de 1945 y en plena posguerra, nació en Múnich Franz Beckenbauer. El chico creció en el barrio de Giesing y comenzó a jugar al fútbol como delantero en el SC 1906 de Munich. Como casi todos los chicos de esa zona, se convirtió en un acérrimo aficionado del Múnich 1860, que por aquel entonces era el gran equipo de la capital bávara.

El Bayern se veía como un equipo rival pero en azaroso episodio quiso Franz acabase renegando del equipo de su infancia para irse a jugar al enemigo.

Con 13 años, Beckenbauer se enfrentó al 1860 y durante el partido comenzó a recibir patadas del equipo rival. Tras sufrir reiteradas faltas, Franz se revolvió ante un jugador contrario y le devolvió una patada pero, para su sorpresa, este le respondió con una bofetada en la cara.

Beckenbauer tomó aquel suceso como una humillación y se juró a si mismo que  nunca jugaría en aquel equipo de «salvajes». Un año mas tarde el entró en las categorías inferiores del Bayern, donde se unió a una generación de jugadores irrepetible (Gerd Müller, Sepp Maier…)

Debutó con el primer equipo en 1963 y después de anotar 17 goles en la 64/65 logró ascender a la Primera División de la Bundesliga con el Bayern.

 

Explosión en el Mundial de Inglaterra 1966

Beckenbauer se convirtió en la gran promesa de la selección alemana y jugaría su primera Copa del Mundo en el Mundial de Inglaterra en 1966.

El por entonces centrocampista, debutó marcando dos goles ante Suiza y anotó dos tantos más en cuartos y semifinales para conducir a los germanos hasta la gran final. En Wembley, Alemania perdió 4-2 ante Inglaterra en un partido que pasó a la historia por el gol fantasma de Hurst. Los teutones perdían la Copa del Mundo pero vieron el nacimiento de una nueva estrella.

La figura de Beckenbauer supuso una regeneración del fútbol en Alemania, que por comenzó a profesionalizarse y a elevar a categoría de ídolos a las estrellas de su generación. El joven muniqués se convirtió en un reclamo de las marcas publicitarias y simbolizó la llegada del fútbol moderno en su país.

 

Capitán del Bayern y «Kaiser de Alemania

En 1967 los bávaros ganaron la Recopa y en el 69 Beckenbauer ganó su primera liga con el Bayern. Desde ese momento los muniqueses se convirtieron en uno de los mejores equipos de Alemania y con Beckenbauer a la cabeza comenzaron a dominar en Europa.

En el verano de 1970 en México, Beckenbauer vuelve a jugar un gran Mundial con Alemania. Beckenbauer marca a Inglaterra un gol que sirve para vengar la polémica derrota sufrida cuatro años antes y alcanza las semifinales frente a Italia.

La Mannschaft pierde el «Partido del Siglo» por 3-4 y protagoniza la imagen del partido. El «Káiser» se disloca el hombro en la segunda parte pero, no solo aguanta los 90 minutos sino que juega la prórroga con el brazo en cabestrillo.

Entre 1972 y 1974 el Bayern se convirtió en el primer equipo en ganar tres temporadas seguidas la Bundesliga y entre 1974 y 1976 ganaría tres veces seguidas la vieja Copa de Europa.

 

Alemania 74: Cruyff vs Beckenbauer

En 1972 ganó la Eurocopa con Alemania y se consagró como uno de los mejores jugadores del momento. Ese año, Beckenbauer fue nombrado como el mejor del mundo y se convirtió en el primer defensa en ganar un Balón de Oro.

Con el paso de los años, el ya considerado como Emperador del fútbol alemán, fue retrasando su posición hasta la defensa, aunque no para defender sino para iniciar el juego de ataque.

Desde la zona central de su campo, el «Káiser» arrancaba con el esférico y comenzaba a eliminar rivales. Con el balón pegado a la bota y con una elegancia poco común para la época, Beckenbauer fue gestando su Leyenda.

El Mundial de 1974 que se celebró en su país fue el clímax de su carrera. Le ganó el duelo personal a Cruyff en la final frente a Holanda y, como capitán de Alemania, levantó la Copa del Mundo al cielo de su ciudad natal.

 

Beckenbauer en el New York Cosmos

Después de las tres Copas de Europa seguidas del Bayern y la derrota en la final de la Eurocopa en 1976 ante Checoslovaquia,  marcaron el fin de su carrera en Alemania. A los 31 años, Beckenbauer ganó su segundo Balón de Oro pero, tras verse inmerso en el centro de un escándalo mediático por evadir impuestos, decidió fichar por el New York Cosmos.

Después de jugar 720 partidos y marcar 94 goles con la camiseta bávara, Franz Beckenbauer se despedía del club de su vida.

En los Estados Unidos se reunió con otra Leyenda como Pelé y pasó 5 años más de su carrera. Entre 1977 y 1980 Beckenbauer ganó tres ligas estadounidenses y se convirtió en una personalidad del país. Multiplicó sus ingresos por derechos de imagen y hasta fue retratado por el pintor neoyorquino Andy Warhol.

 

Ocaso en el Hamburgo

En 1980 y después de verlo en un partido amistoso, Günter Netzer (director deportivo del Hamburgo) lo convence para regresar a Alemania. En el conjunto hanseático juega dos temporadas, despidiéndose ganando la Bundesliga de 1982.

Beckenbauer decidió jugar el último año de su carrera en el New York Cosmos donde se retiró del fútbol en activo en 1983. Se marchaba el Mejor Jugador Alemán de todos los tiempos.

 

 

El Beckenbauer entrenador

En 1984 y para sorpresa de todo el mundo fue designado como seleccionador Alemán. El «Káiser» ni tan siquiera tenía el carnet de entrenador pero su figura era la única que podía levantar el fracaso de Alemania en la Eurocopa de Francia.

Con la selección teutona llegó a la final del Mundial de México 86, las semifinales de la Euro 88 y, por fin en Italia 90, ganó la tercera Copa del Mundo para su país. Tras Zagallo, Beckenbauer se convirtió en el segundo futbolista que levantó el trofeo como jugador y entrenador.

Tras el Mundial Beckenbauer entrenó al Olympique de Marsella y en un par de ocasiones a su querido Bayern de Múnich. Pero su carrera como técnico no dio para más y Beckenbauer trasladó su sabiduría a los despachos como vicepresidente y presidente del club bávaro.

Desde 1994 a 2009, el Káiser se desvolvió como nadie en traje y corbata, participando como comentarista deportivo y siendo el presidente de la candidatura alemana a organizar el Mundial 2006.

En la actualidad, Beckenbauer ha cumplido 75 años desaparecido y en silencio. Padeció un infarto ocular que le ha dejado prácticamente ciego del ojo derecho pero pudo disfrutar del reciente Triplete del Bayern como presidente de Honor. Su legado como jugador, entrenador y presidente fue la semilla permitió crecer al club de su vida en el más grande de Alemania y uno de los mejores de Europa.

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