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Published on: 1990-2000

Así Jugaba SIMEONE 😱 (Partido a partido)

La figura de Diego Pablo Simeone está ligada a su etapa actual como entrenador del Atlético de Madrid, pero si retrocedemos unos años, comprobaremos al verdero Guerrero que el Cholo llevaba dentro. El centrocampista argentino era todo lucha y corazón. Un ganador y un líder nato que se fue convirtiendo en el jugador más canchero de la historia. Su intensidad sacaba a los rivales de los partidos y sus cruce de cables provocaban heridas y enfrentamientos difíciles de olvidar.

Si jugaba en tu equipo te defendía a muerte, pero si te enfrentabas contra él, trataba de hacerte la vida imposible. Y es que el Cholo entendía el juego como una guerra que duraba 90 minutos. Prepara las palomitas y ponte cómodo, porque hoy vas a descubrir las luces y sombras del pasado de un futbolista único, que se ha convertido en el símbolo de toda una afición.

 

 

 

Los inicios de Simeone

Diego Pablo Simeone nació el 28 de abril de 1970 en Buenos Aires y, como buen argentino, llevaba la pasión por el fútbol en los genes. Según su familia la primera palabra que pronunció de niño fue "Gol"y cualquier juguete que le regalaban lo transformaba en una cancha de fútbol. Con esa predisposición era imposible que Simeone no fuese futbolista y a la edad de 13 años comenzó a formarse en la cantera de Club Atlético Vélez Sarsfield. Allí comenzaron a apodarle Cholo, ya que su estilo de juego recordaba al exjugador Carmelo Simeone, quien recibió el mismo apodo.

 

Vélez Sarsfield (1987-1990)

Su carácter y competitividad le sirvieron para ganarse un puesto en la primera plantilla y en septiembre de 1987 debutó con el primer equipo. Solo tenía 17 años, pero el Cholo se adueño de un puesto en el centro del campo. Su entrega, disciplina táctica convirtieron a Simeone en un jugador indiscutible y gracias a su polivalencia y capacidad goleadora suscitó el interés de varios equipos de Europa. Tras 3 temporadas con Vélez, jugar 76 partidos y marcar 14 goles, Simeone se marchaba a Italia en el verano de 1990.

 

Pisa (1990-92)

El Cholo aterrizó en la Serie A para jugar en el modesto Pisa y rápidamente se convirtió en un pilar para el técnico rumano Mircea Lucescu. En su primera campaña jugó todos los partidos de la liga y pese a ser uno de los jugadores más destacados de su equipo, el Pisa acabó descendiendo a la Serie B. Pese al fatídico final de campaña el juego de Simeone no pasó desapercibido para la selección Argentina, y Alfio Basile le reservó un puesto de titular en la Copa América de 1991. Simeone aprovechó la oportunidad para exhibir sus mejores virtudes y junto a jugadores como el goleador Batistuta, logró alzarse con el título y romper una sequía de 32 años sin levantar el trofeo.

 

Sevilla (1992-1994)

La excelente Copa América del Cholo provocó las llamadas de muchos clubes que querían ficharle, pero el Pisa no le dejó marcharse. Simeone tuvo que jugar un año en la segunda división italiana y, aunque continuó siendo el mejor del equipo, no fue suficiente para lograr el ascenso. El argentino quería marcharse a toda costa y, esta vez sí, el Pisa aceptó la marcha de Simeone a España. El Sevilla pagó menos de 1 millón de euros por su traspaso y el Cholo llegaba al Pizjuán en el verano de 1992 a petición de Carlos Salvador Bilardo. A las pocas semanas llegó Maradona y junto al astro argentino formó uno de los mejores centros del campo de la Liga. Desde el minuto uno, el Cholo dejó su selló en el campo, mostrando un carácter y un sacrificio fuera de lo normal. Simeone era un pulmón en el centro del campo y, pese a no ser un superdotado técnico, su disciplina y mentalidad ganadora marcaban la diferencia respecto al resto de sus compañeros.

 

Bicampeón de la Copa América

Aquel Sevilla de los argentinos quedó séptimo y fuera de Europa, por lo que tanto Bilardo como Maradona le dejaron solo en su aventura sevillista. En el verano de 1993 volvió a jugar salir campeón de la Copa América con la selección argentina y a su vuelta recibió las enseñanzas,del que, según el propio Simeone, fue el mejor entrenador de su carrera. Bajo los mandos de Luis Aragonés el Cholo dobló sus cifras goleadoras y sus once goles fueron claves para que el Sevilla se clasificase en sexta posición y rozase las posiciones europeas.

Simeone se había convertido en uno de los mejores jugadores de la Liga, pero su carácter comenzó a jugarle malas pasadas. Al argentino le gustaba retar a todos sus rivales y sus provocaciones le costaron más de una expulsión y un tremendo puñetazo de Romário que pasó a la historia de la Liga.

Con tanta personalidad el Sevilla comenzaba a quedársele pequeño y el Cholo ya estaba listo para fichar por un grande. Atleti y Real Madid se interesaron por su fichaje, pero a Simeone solo le seducía la opción de vestir de blanco. Ramón Mendoza dejó el fichaje prácticamente hecho, pero Jorge Valdano exigió que Fernando Redondo le acompañase en su proyecto como entrenador madridista. Finalmente fue el jugador del Tenerife quién acabó firmando por el club merengue y Simeone decidió vengarse firmando por el otro gran club de la ciudad. Después de dos temporadas, 73 partidos y 16 goles, Simeone abandonaba Nervión por el rio Manzanares.

 

Atlético de Madrid (1994-1997)

El Cholo fichó por el Atlético de Madrid por 5 años y 160 millones de pesetas, pero antes de comenzar su aventura como rojiblanco cumplió uno de los sueño de jugar un Mundial con Argentina. La Albiceleste llegaba a Estados Unidos como una de las favoritas, pero el positivo por doping de Maradona tras el partido ante Nigeria desestabilizó al equipo. La Rumanía de Hagi rompió el sueño argentino en los octavos de final y Simeone volvió a la capital de España con ganas de ganar títulos.

En su primer año como rojiblanco demostró su coraje y su capacidad goleadora, pero el equipo estuvo mal y por momentos coqueteó con el descenso. Tras el susto de la temporada anterior, Radomir Antic se hizo cargo del equipo colchonero y con la llegada de Pantic el Atléti se transformó en un equipo campeón. Los rojiblancos ganaron la Copa del Rey tras imponerse al Barcelona en la final y dominaron la Liga 95-96 de principio a fin. Simeone certificó el alirón marcando el primer gol del triunfo ante el Albacete y el Cholo se convertía en el ídolo de un equipo histórico que ganó el Doblete tras 19 años sin conquistar el campeonato español.

Ya en su tercera y última temporada como colchonero, Simeone vivió su año más convulso, protagonizando uno de los gestos más feos de su carrera. Su pisotón a Julen Guerrero hizo que se ganase el apelativo de un jugador antideportivo y, en un capricho del destino, recibió su propia medicina tras otro lance con Fernando Couto. Aquella temporada Simeone debutó en la Champions anotando 4 goles, pero el Atleti fue eliminado por el Ajax en los cuartos de final. El equipo rojiblanco acabó quinto en la Liga y cerró la temporada sin títulos, por lo que el Cholo decidió volver a Italia.

 

Inter de Milán (1997-1999)

En su segunda temporada como neroazzurro, Simeone vivió un año malísimo. El Inter quedó octavo en la Serie A y, para colmo, Beckham se vengó de él al eliminar al italianos en los cuartos de final de la Champions. La catrastófica temporada de los interistas provocó un agitado mercado de fichajes y Simeone acabó entrando en la operación del traspaso de Christian Vieri. El centrocampista argentino firmaba por la Lazio en el verano de 1999 y abandonaba el Inter tras jugar 85 partidos y marcar 14 goles.

El Scudetto con Lazio (1999-2003)

Aquel fracaso supuso un cambio de ciclo en Argentina y el Cholo se retiraba de la selección después de 14 años defendiendo los colores de su país. Simeone disputó 108 partidos y marcó 11 goles con la casaca Albiceleste, disputó 3 Mundiales y ganó 1 Copa Confederaciones, 1 Copa Artemio Franchi  y 2 de las 4 Copas América a las que acudió.

Regreso al Atlético (2003-2005)

A su regreso Simeone jugó su última temporada con la Lazio. Se le acababa el contrato con 33 años y tras marcar 30 goles en 168 partidos quedaba libre para volver a casa. Jesús Gil recurrió al Cholo para dar experiencia a un Atlético de regreso en primera, donde ejerció de líder dentro y fuera del campo. Ya con menos velocidad, Simeone retrasó su posición al centro de la defensa y pemaneció por dos temporadas hasta que decidió volver al fútbol argentino. Pese a no ser un regreso glorioso, el Cholo dejaba el Atleti siendo un auténtico ídolo para una afición que lo disfrutó durante cinco temporadas y celebró 30 goles en sus 168 partidos con la camiseta rojiblanca.

Racing Club (2005-2006)

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