Romário: El jugador de dibujos animados

Romário de Souza Faria ha sido uno de los mejores jugadores de la historia. O Baixinho (el bajito) marcó una época como un goleador. El brasileño era imprevisible en el área y su talento fue casi tan grande como su indisciplina, con la que convivió a lo largo de su carrera. ” Si no salgo por la noche, no marco” llegó a reconocer el brasileño.

Lo que más me gusta después del sexo, es jugar al fútbol. Romário.

Los inicios de Romário

Nacido en Río de Janeiro (29-01-1996), Romário comenzó su carrera profesional en el Vasco de Gama (1985-1988). Con el equipo almirante logró 2 campeonatos cariocas (87,88) y se consolidó como uno de los mejores delanteros del Brasilerao. De hecho, Baixinho logró el trofeo de máximo goleador del campeonato brasileño en 1986 y 1987. Sus buenas actuaciones le valieron para debutar con la selección brasileña y representar a su país en las Olimpiadas de Seúl 88. Romário realizó un gran campeonato, siendo el máximo goleador con 7 goles y consiguiendo la Medalla de Plata tras perder con la URSS en la final.

romario-psvSus goles en los Juegos llamaron la atención del PSV Eindhoven, que fue su primera estación en el salto a Europa. En Holanda Romário explotó como jugador. En sus 5 temporadas en la Eredivisie (1988-1993) jugó 145 partidos, marcó 129 goles y se alzó con 3 ligas, 2 Copas y 3 trofeos de máximo anotador (1989, 1991, 1993).

Pero sus grandes temporadas en Europa no se veían plasmadas con la camiseta de la selección brasileña. En 1990 sufrió una lesión que le dejó 3 meses inactivo y que le hizo llegar en muy baja forma al Mundial de Italia. La canarinha no pasaría octavos de final ante Argentina en la famosa eliminatoria de los somníferos.

Ya en 1992, Romário tuvo un desencuentro con el seleccionador Carlos Alberto Parreira, por no contar con él para un partido amistoso. Parreira no volvió a llamar al delantero hasta un año después en un decisivo partido frente a Uruguay con la clasificación para el Mundial de Estados Unidos en juego.  La lesión de Müller hizo que Parreira se comiese su orgullo y convocase a O Baixinho. Romário marcó los 2 goles del partido y acabaría siendo indiscutible en la Copa del Mundo.

Su etapa en el Barcelona

Romario-BarcelonaTras 5 años pasando frío en Holanda, Romário necesitaba un cambio de aires antes del Mundial. El FC Barcelona se interesó por el brasileño y pagó 10 millones de pesetas para ser la guinda que le faltaba al Dream Team. A su llegada Romário prometió marcar 30 goles en una temporada 93-94 en la que sería el gran protagonista.

El Barcelona ganó la liga en la última jornada y Romário fue Pichichi al llegar a la cifra de goles prometida. Aquella temporada será recordada por los goles del brasileño, que hizo un hat-trick en el Clásico frente al Real Madrid la noche del 5-0. En la Copa de Europa, el Barça llegó hasta la final pero perdió con rotundidad (4-0) ante el Milan de Capello.

 

La falsa anécdota de Romário y el carnaval

Johan Cruyff solía contar una anécdota del paso de Romário por el Barcelona:

“Romario me preguntó si podía perderse dos días de entrenamientos para poder ir al carnaval de Rio de Janeiro. Respondí: ‘Si marcas dos goles mañana, te daré dos días más de fiesta. El día siguiente, Romario marcó 2 goles en los primeros 20 minutos e inmediatamente se vino a la banda para pedirme el cambio. Me dijo: “Técnico, mi avión sale en una hora”. No tuve opción y cumplí mi promesa”. Johan Cruyff.

Pero tras investigar un poco parece que Cruyff exageró aquella anécdota, a pesar de que el propio jugador la haya confirmado en varias ocasiones. Romário solo estuvo una temporada y media en Barcelona y nunca jugó menos de 74 minutos tras marcar un gol. Además el carnaval se celebra en febrero, mes donde el brasileño jugó todos los minutos con la camiseta azulgrana.

 

Campeón del Mundo con Brasil (1994)

Romario-mundial-1994Romário llegaba en el mejor momento de su carrera a la cita mundialista y no dudó en cargar con la responsabilidad de la selección brasileña. Antes de iniciar el Mundial llegó a manifestar que “Si no ganamos el Mundial, será exclusivamente por culpa mía”. Como hizo en el Barça Romário cumplió con sus palabras, marcó 5 goles decisivos y ganó el Balón de Oro del campeonato además de levantar la Copa Mundial. Romário era sin duda el mejor jugador del mundo en aquel momento.

El delantero parecía feliz en Barcelona pero después de la derrota en Atenas nada volvió a ser lo mismo. A la vuelta de las vacaciones el brasileño no apareció, regresando a los entrenamientos 23 días más tarde. Romário quería quedarse en su país y forzó su salida del Barça en forma de traspaso. Finalmente consiguió su objetivo y el Flamengo pagó 1.000 millones de pesetas para traerle de vuelta en enero de 1995.

“Después del Mundial vi que sería más feliz en Río de Janeiro. Solo cambié el de equipo para ser más feliz. Dejé el mejor equipo del mundo para jugar en el mayor de América Latina.  No volví a Brasil para ganar más dinero. Quería estar cerca de mis hijos y de mis padres y eso pesó más”. No me arrepiento y lo volvería a hacer” Romário.

Efímero paso por el Valencia

Romario-Luis-Aragones

En el Flamengo compartió delantera con su gran amigo Edmundo, aunque tras un año y medio sin títulos importantes decide regresar a España. El Valencia paga unos 600 millones de pesetas por Romário en la temporada 1996-1997, convirtiéndose en la gran estrella de un ambicioso proyecto. Pero allí coincide con Luis Aragonés, que le reclama más trabajo y menos samba. Las cámaras de televisión de la época grabaron en entrenamiento el desencuentro entre ambos en el ya mítico “Mírame usted a los ojitos”. Romário se defendió a su manera “La noche siempre ha sido mi amiga” y la relación entre el entrenador y jugador se acabó rompiendo.

Romário pidió su cesión al Flamengo, donde acabaría la temporada. Después de medio curso en Brasil y ganar la Copa América con la selección, el jugador retornó con ilusión a Valencia en el verano de 1997. Ya sin Aragonés en el banquillo, Romário coincide con un gran admirador de su juego; Jorge Valdano: “Romário es un jugador de dibujos animados” llegó a decir el argentino cuando el carioca jugaba en Barcelona.

El brasileño realizó una pretemporada ilusionante pero se lesionó en un Trofeo Naranja justó antes del inicio de la temporada. El Valencia perdió los 3 primeros partidos y Valdano acabó siendo cesado tras introducir 5 extranjeros en el campo y dejar a su equipo con 10. Cuando Romário volvió de su lesión se encontró con los estrictos métodos de Claudio Ranieri. El italiano acaba no contando con él y después de jugar solo 7 partidos y marcar 2 goles regresa al Flamengo en el mercado de invierno.

 

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Regreso definitivo a Brasil

En su enésimo regreso a Brasil, Romário completa una gran campaña y marca 35 goles en 40 partidos. Solo una inoportuna lesión en el tramo final amarga la temporada de Baixinho, que termina quedándose fuera de la lista para jugar el Mundial de Francia (1998).

Tras conocer la decisión de Zagallo, Romário no pudo contener las lágrimas ante la prensa en la que fue la decepción más grande de su carrera. Meses más tarde Romário se quiso vengar del seleccionador y de su ayudante Zico, colocándo la caricatura de ambos en los bares de los que era propietario. Zagallo y Zico denunciaron a Romário, que fue obligado a pagar 800mil euros por dañar su imagen.

Romário permaneció en el Flamengo hasta 1999, donde acabó siendo expulsado tras una derrota en la Copa Mercosur. El delantero no se fue a descansar y pasó la noche de fiesta junto algunos de sus compañeros.

En el año 2000 Romário firmó por el Vasco de Gama, donde volvió a compartir delantera con Edmundo. Ambos formaron un gran dúo y llegaron a la final del primer Mundialito de Clubes disputado en Brasil.

edmundo_y_romarioPero con el paso de los meses su relación se fue deteriorando. A Edmundo no le sentó bien que “Baixinho” le arrebatase el brazalete de capitán. Poco después la disputa se trasladó al campo por quién debía lanzar los penaltis. Tras un penalti fallado por Romário, Edmundo explotó: “Yo soy el que entrena los penaltis pero si el Príncipe decide tirarlos no tengo la culpa”. Romário le contestó diciendo Estamos todos contentos, el Rey, el príncipe y el bufón”, dedicando el último calificativo a Edmundo. Sus rencillas acabaron con el “Animal” fuera del Vasco.

Romário había vuelto a jugar con la selección brasileña pero en 2001 se ausenta de la Copa América alegando una operación ocular. Pero mientras Brasil juega en Colombia, Romario disputa una gira con Vasco y no vuelve a contar con Scolari, que le deja fuera del Mundial de Corea y Japón pese a a ser el máximo goleador de las eliminatorias (8 goles).

Más de Mil goles

Romário también pasó por el Fluminense (2002-2004), donde dejó su sello dentro del campo y fuera de él. Allí propinó un manotazo en pleno partido a su compañero Andrei Frascarelli (ex-Atlético de Madrid y Betis) y mantuvo una pelea con un aficionado que le increpó en un entrenamiento. También jugó 3 meses en el Al Saad catarí (2003), Miami FC (2006), Adelaide United de Australia (2006) antes de regresar por última vez al Vasco da Gama (2005-2007).

En sus últimos años de carrera, Romário buscaba igualar a Pelé y alcanzar el gol 1000 de su carrera deportiva. Esto ocurrió tras marcar un penalti con el Vasco el 20 de Mayo 2007. Fue una conmemoración más simbólica que oficial ya que se contabilizaron sus goles en partidos no oficiales y según las cuentas del propio jugador. En 2008 Romário anunció su retirada, aunque acabó jugando a los 43 años con el América FC (2009) de segunda división para retirarse en el mismo club que lo hizo su padre.

No se puede decir que Romário se esforzase por el ser el mejor pero lo cierto es que si era feliz, lo acababa siendo. Como decía Jorge Valdano, Romário era un jugador de dibujos animados.

 

Romário: El jugador de dibujos animados
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