MUNDIAL SUIZA 1954: Alemania y el Milagro de Berna

El Mundial de 1954 regresó a Europa. La FIFA había pensado en Suiza para celebrar la Copa de 1950 pero tuvo que esperar cuatro años más. En este periodo los helvéticos pudieron construir las infraestructuras necesarias para la ocasión. Basilea, Berna, Ginebra, Lausana, Lugano y Zurich fueron las sedes del torneo.

Por primera vez, todas las selecciones clasificadas al llegaban vía Eliminatorias, salvo Suiza (local) y Uruguay (vigente campeón). Como en Brasil 1950, el sistema de competición volvió a ser más que discutible. La FIFA volvió a experimentar e introdujo algunas extrañas novedades. Los 16 participantes se repartieron en 4 grupos de 4 equipos, conformado por 2 cabezas de serie designados a dedo por la FIFA. Las 8 selecciones privilegiadas fueron Brasil, Uruguay, Hungría, Inglaterra, Italia, Austria, Francia y Turquía (curiosamente, la anfitriona no fue cabeza de serie). Los sorprendente del nuevo formato es que cada equipo jugaría 2 y no 3 partidos en la primera fase. Los cabezas de serie no jugaban entre sí al igual que los que no lo eran. Si había algún empate a puntos, la clasificación a cuartos de final se decidiría a través de en partido de desempate.

 

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España eliminada por un niño italiano

luigi_franco_gemma_España se jugaba el billete a Suiza con Turquía. La Roja ganó 4-1 en el Santiago Bernabéu pero perdió 1-0 en Estambul. Al no existir el golaveraje se disputó un partido de desempate en Roma, en el que ambos equipos igualaron a dos (2-2). La plaza mundialista se tuvo que decidir a través de un sorteo. Francco Gemma, un niño italiano, fue la mano inocente que dejó a España fuera del Mundial.

Turquía debutó en la Copa del Mundo frente a Alemania.  Los teutones se impusieron con rotundidad por 4-1 pero cayeron con estrépito en la segunda jornada. Hungría, gran favorita a ganar el Mundial, le endosó un contundente 8-3 a los alemanes en Basilea. El combinado magiar había ganado el oro olímpico dos años antes en Helsinki y llegaba a Suiza con una racha de 28 partidos consecutivos sin perder. Entre ellos dos goleadas de enjundia ante Inglaterra (3-6 en Wembley y 7-1 en Budapest).

El seleccionador germano Sepp Herberger sabía que Turquía se impondría a la debutante Corea del Sur y reservó a 8 jugadores para el partido de desempate ante los otomanos.  Alemania ganó 7-2 y logró el acompañar a los magiares a los cuartos de final.

En el grupo 1, Brasil y Yugoslavia se clasificaron con 3 puntos. Ambos equipos se beneficiaron del formato de competición y especularon con el resultado para dejar fuera a Francia. México acabó en último lugar y continuó sin sumar en las Copas Mundiales. Uruguay se impuso en el grupo 3 acompañada por Austria. Inglaterra lideró el grupo 4, integrado por primera y única vez por 4 equipos europeos. Suiza clasificó como segundo tras derrotar 4-1 a Italia en el encuentro de desempate. La FIFA no tuvo en cuenta quién pasaba como primero o segundo y realizó un sorteo para decidir los cuartos de final.

La “batalla de Berna”

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El gran duelo de cuartos de final emparejó a Brasil y a Hungría en Berna. La ciudad helvética fue testigo de uno de los partidos más infames de la historia de la Copa del Mundo. El partido estuvo marcado por la  violencia con la que se emplearon ambas selecciones.  El árbitro inglés Arthur Ellis expulsó a tres jugadores por una tángana.  Hungría acabó con diez, Brasil con nueve.

Los húngaros ganaron 4-2 pese a la baja por lesión de Ferenc Puskás. Al finalizar el partido, el capitán magiar bajó al césped y lanzó una botella sobre Pinheiro. El impacto le hizo un corte de  7 centímetros y provocó la ira de los jugadores brasileños.  Brasil invadió el vestuario de Hungría donde se sucedieron golpes, patadas y botellazos. La pelea dejó a un jugador húngaro inconsciente e hirió con un corte en la mejilla de cuatro puntos al entrenador húngaro Gusztáv Sebes.

Con aquellas heridas de guerra todavía recientes llegó el partido de semifinales ante Uruguay (que habían superado 4-2 a los ingleses en cuartos). Los vigentes campeones del Mundo se sobrepusieron a un 2-0 y lograron forzar el tiempo extra con dos goles de Hohberg en el tramo final. Kocsis fue decisivo en el tiempo suplementario y con sus dos goles dio el triunfo a los húngaros por 4-2.

En el otro lado del cuadro Alemania y Austria se median por un lugar en la final. Los alemanes habían derrotado a Yugoslavia (2-0) y Austria se había impuesto a Suiza 7-5 en cuartos de final. Los austriacos defraudaron en las semifinales y cayeron 6-1 ante una Alemania muy superior. Los centroeuropeos ganaron en la final de consolación tras imponerse por 3-1 a Uruguay.

El Milagro de Berna

Hungría era la gran favorita pero había tenido un duro camino hasta la final. Las victorias ante Brasil y Hungría habían pasado factura a los húngaros, física y mentalmente. Los alemanes estaban más frescos y no tenían nada que perder. Toda la presión recaía en Hungría que pudo recuperar a Púskas para la final. El delantero fue titular pero aunque llegó al partido visiblemente mermado.

El equipo alemán contó con otra pequeña ventaja, el clima. La lluvia entorpecía el juego de toque de Hungría y potenciaba el juego de la estrella teutona, Fritz Walter. Otro factor clave fueron las botas utilizadas por Alemania y creadas por Adi Dassler, patrón de la recién fundada Adidas. Dassler había diseñado unas botas con tacos atornillados que se podían intercambiar. Con el césped tan mojado los húngaros resbalaban con frecuencia y los germanos permanecían firmes.

RAHN GERMANY 1954Pese a las dificultades para mantener el equilibrio, Hungría se adelantó en el marcador. Puskás marcó en el minuto 6 y Czibor hizo el segundo poco después. Parecía que la final estaba encaminada para Hungría pero Alemania reaccionó con dos rápidos zarpazos. Morlock marcó a los nueve minutos y Helmut Rahn puso las tablas en el minuto 18. Los magiares respondieron con un acoso ofensivo pero se estrellaron contra los postes, las paradas de Turek y el oportunismo de un defensa alemán (salvó el tercer tanto bajo los palos).

En la segunda parte los alemanes impusieron su físico y marcaron el 3-2 por mediación de Rahn a poco del final. El extremo había sido la sorpresa del equipo alemán ya que ni tan siquiera estaba convocado para la cita mundialista. Herberger recapacitó tras la primera jornada y envió un telegrama al jugador para que se incorporase a la concentración. Empezó como reserva pero tras su buena actuación ante Hungría en la fase de grupos se ganó la titularidad.

Hungría buscó el empate a la desesperada y estuvo a punto de forzar la prórroga si no hubiera sido por el árbitro. El inglés Bill Ling anuló un gol legal a Puskás por fuera de juego y Alemania ganó su primer título Mundial. Por segundo campeonato consecutivo una gran sorpresa en la final. Aquel partido se rebautizó más tarde como el “Milagro de Berna” y fue llevaba al cine en una maravillosa película dirigida por Sönke Wortmann.

 

¿Recurrió Alemania al dopaje?

En 2004 la cadena alemana Report divulgó una entrevista a Walter Bronimmann que ponía en entredicho la limpieza del triunfo alemán. El limpiador de los vestuarios en Berna afirmó que encontró jeringuillas sospechosas en el área germana. La investigación avanzó y se supo que los jugadores estuvieron sometidos a un tratamiento a base de vitamina C. Lo extraño era era que este complemento funciona mejor por vía oral y no solía usarse con inyecciones.

En 2010 el Comité Olímpico alemán descubrió que las ampollas utilizadas podrían haber contenido metanfetamina pervitina, una droga muy utilizada por los soldados en la Segunda Guerra Mundial. El “Pervitín” como se le conocía popularmente retardaba el agotamiento y aumentaba la agudeza mental así que de haberse utilizado sería claramente una sustancia dopante. El hecho de que 8 jugadores de la selección sufriesen de hepatitis y otros dos de cirrosis poco después del torneo avivó las especulaciones. En cualquier caso, parece imposible demostrar el dopaje de los alemanes, que comenzaron a escribir su leyenda en la Copa del Mundo de 1954.

 

“LA FINAL” (04/07/1954)

ALEMANIA 3: Turek; Posipal, Liebrich, Kohlmeyer, Eckel, Karl Mai, Helmut Rahn, Max Morlock, Hans Schaefer, Fritz Walter (c), Ottmar Walter. Entrenador: Sepp Herberger.

HUNGRÍA 2: Gyula Grosics, Jenö Buzánsky, Gyula Lórant, Mihály Lantos, József Bozsik, József Zakariás, Jozsef Toth, Sandor Kocsis, Nándor Hidegkuti, Ferenc Puskás, Zoltan Czibor. Entrenador: Gustav Sebes.

Goles: Puskás (0 – 1 min. 6), Czibor (0 – 2 min. 8), Morlock (1 – 2 min. 10), Rahn (2 – 2 min. 18), Rahn (3 – 2 min. 84)

Árbitro: William Ling -ING- (colegiado); Vincenzo Orlandini -ITA- y Benjamin Mervyn Griffiths -GAL- (auxiliares)

Estadio: Wankdorfstadion de Berna. (60.000 espectadores)

 

Datos del Mundial SUIZA 1954

Curiosidades: El de Suiza fue el primer Mundial televisado de la historia. Hasta nueve partidos se retransmitieron en directo con el nacimiento de Eurovisión. La final pudo ser seguida por 900 mil espectadores y dio el impulso definitivo a la Copa del Mundo.

Selecciones/partidos: (16/26)

Ciudades/estadios: 6/6

Media asistencia: 34.229

Goles: 140

Media goles: 5,38

Goleadores:  

goleadores Mundial Suiza 1954

 

 

 

 

 

 

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