Hay finales que quedan congeladas para siempre en la historia del fútbol. Partidos en los que no solo se decide un campeón del mundo, dictan el destino de una generación, la coronación de una leyenda o la caída de un mito. Porque una final de la Copa del Mundo no es un partido más. Es el encuentro al que todos quieren llegar, un evento único que se celebra cada 4 años. Es el escenario en el que Pelé se hizo eterno, Maradona se convirtió en D10S y Messi pasó a la historia.
Hoy en Memorias del Fútbol vamos a ordenar las cinco mejores finales de la historia de la Copa del Mundo.
Las 8 Mejores Finales de la Historia de los Mundiales
Brasil - Uruguay (Mundial 1950)
Abrimos este ranking con una final que, técnicamente, nunca lo fue. El Mundial de Brasil 1950 se decidió mediante un grupo definitivo de cuatro selecciones. Pero la realidad es que el último partido enfrentó a Brasil y Uruguay con el título en juego. A los brasileños les bastaba un empate, mientras que a Uruguay solo le servía ganar.
Todo un país estaba convencido de que la Copa del Mundo ya era suya. Más de doscientas mil personas abarrotaban el recién inaugurado Maracaná. Los periódicos ya habían impreso portadas celebrando el título, se habían acuñado medallas conmemorativas e incluso las autoridades dieron el discurso previo dando por hecho la victoria de los anfitriones.
Friaça adelantó a Brasil nada más comenzar la segunda parte y la fiesta brasileña parecía definitiva. Pero entonces apareció la garra charrúa. Schiaffino empató el encuentro y, a once minutos del final, Ghiggia silenció el estadio más grande del planeta con un disparo cruzado que superó a Barbosa.
El silencio del Maracaná pasó inmediatamente a la historia. Brasil perdió el Mundial que todos daban por ganado y Uruguay conquistó su segunda Copa del Mundo en una de las mayores sorpresas que ha conocido el deporte. Aquel partido cambió para siempre el fútbol brasileño. Incluso su camiseta blanca desapareció para dar paso a la amarilla que hoy todos conocemos. El Maracanazo no fue solo una derrota. Fue un trauma nacional que todavía sigue formando parte de las memorias del fútbol.
Inglaterra - Alemania Federal (Mundial 1966)
En el séptimo puesto encontramos la única Copa del Mundo conquistada por Inglaterra, en el Mundial de 1966 celebrado en tierras inglesas. Una final que sigue siendo discutida casi sesenta años después y que dio lugar a una de las acciones más polémicas de la historia del fútbol.
Los ingleses llegaban impulsados por su público y liderados por Bobby Charlton, mientras que Alemania Federal llegada como una potencia liderada por un incipiente Franz Beckenbauer.
El partido fue un intercambio constante de golpes. Haller adelantó a Alemania, Hurst empató apenas unos minutos después y Peters puso por delante a Inglaterra cuando faltaban doce minutos para el final. El campeón parecía decidido, pero en el último instante del partido, Weber igualó el encuentro y llevó la final a la prórroga.
Fue en el tiempo extra donde entonces llegó la jugada más polémica de la historia de los mundiales. Geoff Hurst disparó al larguero, el balón botó sobre la línea y salió despedido. El árbitro no sabía que señalar. consultó con su asistente soviético y acabó concediendo el gol. ¿Entró completamente el balón? Décadas después se demostró que el esférico no había rebasado completamente la línea...pero la final se decantó por ese detalle.
Alemania se volcó buscando el empate y Hurst aprovechó un contragolpe para completar el único hat-trick de la historia en una final del Mundial y sellar el 4-2 definitivo. Inglaterra levantaba su única Copa del Mundo con uno de los mayores debates arbitrales de todos los tiempos.
Argentina - Países Bajos (Mundial 1978)
El sexto puesto nos lleva hasta Buenos Aires y una de las finales más tensas y controvertidas que ha vivido el Mundial. Argentina organizaba la Copa del Mundo en un contexto político extremadamente delicado, con la presión de conquistar el primer título de su historia jugando ante su público.
Enfrente estaba la extraordinaria selección de los Países Bajos, heredera de la Naranja Mecánica de Johan Cruyff. Aunque Cruyff no viajó al torneo, los neerlandeses seguían siendo uno de los mejores equipos del planeta y lograron clasificarse a una nueva final gracias a futbolistas como Neeskens, Rep o Rensenbrink.
El ambiente en el Monumental era ensordecedor. Kempes adelantó a Argentina en el primer tiempo, pero cuando apenas quedaban minutos para el final, Nanninga empató el encuentro y silenció el estadio albiceleste. Con los anfitriones tocados... fue entonces cuando llegó una de las jugadas que pudo cambiar la historia de los Mundiales. En el último minuto del tiempo reglamentario, Rensenbrink recibió completamente solo dentro del área. Su disparo superó a Fillol... pero se estrelló contra el poste. Los argentinos respiraban aliviados porque de haber entrado aquel balón, Países Bajos habría sido campeón del mundo.
Sin embargo, la prórroga cambió completamente el destino de la final. Mario Kempes volvió a aparecer para marcar el 2-1 tras una acción llena de rebotes y fortuna...y ya con Holanda completamente volcada, Bertoni sentenció el encuentro con el definitivo 3-1.
Argentina conquistaba su primer Mundial, Kempes firmaba el torneo de su vida y el poste de Rensenbrink quedaba para siempre como uno de los centímetros más importantes de la historia del fútbol.
Francia - Italia (Mundial 2006)
El puesto número cinco es para una final que quizá no fue la más brillante, pero sí una de las más cinematográficas de todos los tiempos: tuvo drama, polémica y una secuencia que pasaría a la historia. Italia contra Francia, Mundial de Alemania 2006. Una final marcada por dos selecciones veteranas, competitivas y llenas de jerarquía. Era la Italia de Buffon, Cannavaro, Materazzi, Zambrotta, Pirlo, Gattuso y Totti. Francia, por su parte, tenía Vieira y Henry dando sus últimos coletazos y había resucitado de la mano de Zidane, que después de eliminar a España, Brasil y Portugal, se plantaba en Berlín para disputar el último partido de su carrera.
La final empezó como si ya viniera escrita por un guionista. A los seis minutos, penalti para Francia. Zidane se planta delante de Buffon y decide tirar una Panenka en una final del mundo. El balón golpea en el larguero, bota dentro y sale fuera...como en el 66. El balón entró claramente, Francia se adelanta con suspense. pero Italia responde con su mejor arma: el balón parado. Pirlo puso un córner perfecto y Materazzi, empató de cabeza.
A partir de ahí, el partido se fue endureciendo, se fue apagando y acabó entrando en esa dimensión extraña en la que el cansancio, la tensión y el miedo a perder pesan más que el fútbol. Hasta que en la prórroga llegó la imagen que lo cambió todo. Zidane, respondió a las provocaciones de Materazzi y le dio un cabezazo en el pecho que pasó ala historia. El cuarto árbitro ve las repeticiones y se lo comunica al árbitro. Fue el antecedente del VAR. Tarjeta Roja para Zidane. Su carrera terminaba caminando al vestuario, pasando al lado de la Copa del Mundo sin poder tocarla.
La expulsión impulsó a Italia de cara a los penaltis y su tanda fue perfecta. Trezeguet mandó su remate al larguero y Grosso marcó el gol definitivo que daba a Italia su cuarta Copa del Mundo.
Brasil - Italia (Mundial 1970)
En el puesto número cuatro aparece la final México 1970. Brasil contra Italia se citaron en el Azteca por el Tricampeonato del Mundo. La Canarinha llegaba con Pelé, Jairzinho, Tostão, Rivelino, Gérson y Carlos Alberto. Una selección que no solo ganaba, sino que parecía representar una forma superior de entender el fútbol. Italia venía de sobrevivir al llamado partido del siglo contra Alemania Federal, y aquella semifinal del 4-3 en la prórroga que dejó exhausta a la Azzurra.
La final empezó con Pelé elevándose por encima de todos para marcar de cabeza. Italia empató con Boninsegna tras un error de la defensa brasileño y durante un rato pareció que podía competir. Pero en la segunda parte Brasil decidió que aquella final no sería una final cualquiera, sino una obra de arte. Gérson marcó el 2-1 con un zurdazo. Después llegó el tercero por medio de Jairzinho, que completaba un récord al marcar en todos los partidos del Mundial. Y cuando el partido agonizaba llegó la jugada eterna: Brasil moviendo la pelota de lado a lado, Pelé esperando la llegada de su capitán y Carlos Alberto llegando como un tren para marcar el 4-1 con un disparo cruzado.
Aquel gol no fue solo un gol. Fue el resumen de Brasil 70. El final perfecto para el equipo perfecto. La confirmación de Jogo Bonito. Pelé ganaba su tercer Mundial, Brasil se quedaba con la Copa Jules Rimet en propiedad. A partir de entonces fueron los reyes del fútbol mundial.
Alemania Federal - Hungría (Mundial 1954)
En el puesto número tres viajamos a Suiza 1954, Alemania Federal contra Hungría. Los magiares mágicos estaban considerados como el mejor equipo del mundo. La selección de Puskás, Kocsis, Hidegkuti, Czibor y Bozsik llevaba años sin perder, había destrozado a Inglaterra en Wembley y durante el propio Mundial ya había goleado 8-3 a Alemania en la fase de grupos. Todo apuntaba a una coronación inevitable.
La final empezó confirmando el guion previsto. Puskás adelantó a a los magiares con un gol en el minuto seis y, a reglón seguido Czibor anotó el 2-0. Hungría ganaba 2-0 antes de que Alemania pudiera respirar. Pero entonces apareció una de esas historias que solo tiene el Mundial. Morlock recortó distancias en el minuto diez y Rahn empató en el dieciocho. En apenas unos minutos, la final había pasado de ser paseo húngaro a batalla bajo el agua. Y es que la lluvia resultó un factor clave para la igualdad de aquella final, ya que los alemanes contaban con unas por entonces revolucionarias botas de tacos atornillados...patentadas por el mismísimo Adi Dassler, confundador de Adidas.
Pero a pesar de esa desventaja, Hungría siguió atacando. Se topó con Turek, con el poste, con salvadas bajo palos y con el propio desgaste físico de Puskás, que no llegó en plenitud física a aquella final. El partido caminaba hacia una prórroga inevitable, hasta que en el minuto 84 Helmut Rahn recibió en la frontal, recortó y soltó un zurdazo seco. Alemania se ponía 3-2 en el marcador, aunque todavía hubo tiempo para la polémica, con un gol anulado a Puskás por un fuera de juego muy discutido.
Pero el resultado ya no se movió. Alemania ganó su primer Mundial y Hungría perdió su única oportunidad de conquistar la Copa del Mundo. Aquel equipo maravilloso, que parecía destinado a la eternidad, quedó marcado por una derrota que todavía hoy duele. Aquella gesta alemana fue bautizada como El Milagro de Berna, en lo que fue la final más sorprendete de la historia.
Argentina - Alemania Federal (Mundial 1986)
En el puesto número dos está el duelo entre Argentina y Alemania Federal, en México 1986. Diego Armando Maradona había llegado a la final después de firmar quizá el mejor torneo individual de todos los tiempos. Su partido contra Inglaterra, con la Mano de Dios y el Gol del Siglo, ya formaba parte de la historia antes incluso de jugar por el título. Pero le faltaba la última escena.
Argentina empezó mandando. Brown marcó el 1-0 de cabeza y Valdano hizo el 2-0 en la segunda parte. Todo parecía controlado. Pero Alemania hizo lo que Alemania ha hecho tantas veces en la Copa del Mundo: negarse a morir. En apenas tres minutos, Rummenigge y Völler empataron la final a balón parado. Del 2-0 al 2-2. Del título argentino a la amenaza de otra remontada teutona.
Pero entonces apareció Maradona. No fue su partido más brillante, no fue el día de sus regates más memorables, pero los genios también deciden cuando parecen apagados. En el minuto 84, Diego filtró el pase exacto para Burruchaga, que corrió hacia Schumacher y definió el 3-2. Ahora sí, Argentina resistió y se proclamó campeona del mundo por segunda vez en su historia. Aquella final tuvo 5 goles, una remontada frustraa, épica y una última intervención decisiva del mejor jugador del torneo. Fue el Mundial de Bilardo, pero sobre todo fue el Mundial de Maradona.
Argentina - Francia (Mundial 2022)
Pero si hay una final que paralizó el corazón de los argentinos fue la del pasado Mundial de Catar 2022. Argentina se midió a Francia en la que fue la mejor final de la historia de la Copa del Mundo. Así lo reconoce todo el mundo porque aquella noche tuvo todo lo que una final puede tener. Tenía a Messi buscando el único título que le faltaba. Tenía a Mbappé defendiendo la corona de Francia y amenazando con heredar el trono mundial. Tenía a Argentina, después de 36 años de espera, contra una Francia que podía repetir título por primera vez desde que lo hiciese Brasil en 1962.
Durante 75 minutos, Argentina jugó la final perfecta. Messi marcó de penalti, Di María hizo el 2-0 tras una jugada magnífica y Francia parecía completamente anulada. Pero las finales del Mundial no se cierran hasta que el último balón deja de rodar. En apenas dos minutos, Mbappé empató el partido: primero de penalti y después con una volea brutal. De pronto, una final controlada se había convertido en una locura.
En la prórroga, Messi volvió a adelantar a Argentina. Era el momento soñado. El gol que parecía cerrar su carrera con una imagen perfecta. Pero Mbappé volvió a responder, aprovechó un penalti a favor de Francia y completó un hat-trick que llevó la final a los penaltis. Pero antes de llegar al punto de castigo, en el minuto 123, llegó otro jugada decisiva: la parada de Dibu Martínez a Kolo Muani. Una atajada mítica, grandiosa, de esas que valen una Copa del Mundo. Después, Argentina fue más fuerte desde los once metros. El Dibu desvió los penaltis de Tchoameni y Coman y Montiel marcó el penalti definitivo. Por fín, Messi levantó la Copa.
Argentina levantaba su tercera Copa del Mundo y el espectador neutral alucinó con aquella final sin respiro que emocionó a todo el planeta. La final de 2022 tuvo espectáculo, emoción, leyenda, goles, remontadas, penaltis, duelo generacional y cierre narrativo casi perfecto.
Porque al final, una gran final no es solo la que decide un campeón. Es la que seguimos contando décadas después. La que tiene una imagen, un héroe, una herida, una frase, y una jugada inolvidable que quedará para siempre...en las Memorias de la Copa del Mundo.