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Published on: 2010-2020

Bulgaria, la Revelación del Mundial USA 94

A finales de 1993, nadie imaginaba que Bulgaria estaba a punto de protagonizar una de las mayores historias de superación jamás vistas en una Copa del Mundo. De hecho, durante gran parte de la fase de clasificación, los búlgaros estuvieron mucho más cerca de quedarse en casa que de convertirse en una de las sensaciones del torneo.

Bulgaria: La sorpresa del Mundial 1994

 

 

Fase clasificación

Todo parecía perdido cuando un empate como local frente a Suecia, en la antepenúltima jornada, dejó a Bulgaria con pie y medio fuera del Mundial. Los suecos terminarían certificando poco después su clasificación, mientras que los hombres dirigidos por Dimitar Penev cumplían con su obligación derrotando a Austria. Sin embargo, seguían dependiendo de un milagro.

Ese milagro comenzó a tomar forma cuando la colista Israel sorprendió a Francia. Los franceses ganaban en los últimos minutos, pero los israelíes remontaron de forma increíble y dejaron el grupo completamente abierto para la última jornada. Aun así, Bulgaria seguía necesitando una hazaña mayor.

La última fecha les obligaba a visitar París. Francia contaba con Cantona, Ginola, Deschamps y una generación brillante. Además, le bastaba un empate para clasificarse. Bulgaria necesitaba ganar. Los franceses golpearon primero con un gol de Eric Cantona, pero Emil Kostadinov respondió rápidamente para mantener con vida a los visitantes. Durante muchos minutos Francia pareció tener el control de la situación, pero cuando el encuentro agonizaba llegó uno de los momentos más dramáticos de la historia de las eliminatorias mundialistas. En el último segundo, Kostadinov recibió un balón dentro del área y soltó un derechazo imparable que silenció el Parque de los Príncipes. Francia quedaba eliminada. Bulgaria estaba en el Mundial.

Aquel gol no solo cambió una clasificación. Cambió la historia del fútbol búlgaro. Porque hasta entonces Bulgaria había participado en cinco Copas del Mundo y jamás había ganado un solo partido.

El equipo de Dimitar Penev llegaba a Estados Unidos 1994 liderado por una generación extraordinaria encabezada por Hristo Stoichkov, estrella del Barcelona de Johan Cruyff. Junto a él aparecían futbolistas de enorme talento como Emil Kostadinov, Yordan Letchkov, Nasko Sirakov o Krasimir Balakov. Individualmente tenían calidad. Lo que nadie sabía era hasta dónde podían llegar juntos.

 

Primera Fase

Nigeria 3-0 Bulgaria (jornada 1)

El sorteo tampoco pareció ayudarles. Bulgaria compartía grupo con Nigeria, Argentina y Grecia y acudía a su sexta Copa del Mundo con el objetivo de ganar su primer partido en un Mundial. Pero su debut ante Nigeria, fue un auténtico desastre. Las Súper Águilas eran el vigente campeona de África y una de las selecciones más explosivas del torneo. Lo cierto es que Nigeria pasó por encima de los búlgaros y terminaron imponiéndose por 3-0. Los goles Yekini, Amokachi y Amunike suponían un golpe terrible para el equipo Tracio.

La derrota fue tan contundente que muchos pensaron que Bulgaria regresaría pronto a casa. Pero precisamente aquel golpe despertó al equipo.

Bulgaria 4-0 Grecia (jornada 2)

Los búlgaros respondieron con una actuación memorable ante Grecia. Stoichkov abrió el marcador desde el punto de penalti y, minutos más tarde, volvió a convertir otra pena máxima. Con el 2-0 Grecia se vino abajo. Letchkov apareció para marcar el tercero y, ya en el descuento, Borimirov redondeaba la goleada. Con ese contundente triunfo Bulgaria rompía un gafe histórico, y tras 17 partidos, lograba al fin su primera victoria en una fase mundialista.

Bulgaria 2-0 Argentina (jornada 3)

Con la moral recuperada, llegaba el desafío más complicado de todos. Tocaba enfrentarse a Argentina. Aunque la Albiceleste había empezado bien el torneo, el equipo vivía horas convulsas. Su líder. Diego Armando Maradona había dado positivo en un control antidopaje y la expulsión del capitán argentino había conmocionado a todo el equipo.

Bulgaria aprovechó el momento y Stoichkov volvió a aparecer cuando más se le necesitaba. La estrella tracia adelantó a los europeos en el minuto 61 y, minutos más tarde Tsvetanov vio su segunda tarjeta amarilla. Pero la expulsión no afectó a Bulgaria, que casi con el tiempo cumplido sentenció con un cabezazo de Sirakov que confirmó la victoria búlgara por 2-0.

El resultado provocó un triple empate a seis puntos en el grupo. Bulgaria se clasificaba segundo por detrás de Nigeria, adelantando a la propia Argentina que avanzaba como uno de los mejores terceros.

La victoria búlgara fue una sorpresa, pero lo que pocos sabían era que aquel triunfo fue el comienzo de algo mucho más grande.

 

Octavos de final

México 1-1 Bulgaría

Llegados los octavos de final, Bulgaria se cruzaba con la selección mexicana. Los aztecas llegaban reforzados por una gran fase de grupos y partían ligeramente como favoritos. Sin embargo, Bulgaria golpeó primero con un tremendo disparo de Stoichkov que adelantó a los europeos. Kostadinov estuvo cerca de ampliar la ventaja con un lanzamiento de falta que se estrelló en el poste, pero México no bajó los brazos, y tras una caída de Zague en el área, García Aspe empataba de penalti.

Restablecida la igualada el partido fue creciendo en tensión y nos dejó un momento insólito. En una acción dentro del área, la sujeción de la portería quedó dañada y hubo que detener el encuentro durante varios minutos para sustituir completamente el arco.

Tras aquel incidente mexicanos y búlgaros buscaron sin éxito desequilibrar la balanza, y después llegaron las expulsiones de Kremenliev y Luis García. Con 10 jugadores aumentó el desgaste físico y la prórroga. Nadie logró marcar y pase a cuartos se tendría que decidir desde la tanda de penaltis.

Los aztecas arrancaron con el fallo de García Aspe, pero Balakov tampoco acertó para Bulgaria gracias a una gran parada de Jorge Campos. Entonces apareció el portero búlgaro Borislav Mihailov, que detuvo los lanzamientos de Bernal y Rodríguez, convirtiéndose en el héroe de la noche. Este crack protagoniza una de las anécdotas más curiosas de los mundiales...ya que en 1986 lucía completamente calvo...y cuatro años más tarde presumía una tupida cabellera. Años más tarde se supo que jugó el Mundial con una prótesis capilar...que además de hacerle más joven le dio superpoderes en la portería.

Volviendo al drama de los penales, Letchkov transformó el penalti decisivo y Bulgaria salía victoriosa. Los europeos alcanzaban los cuartos de final de una Copa del Mundo por primera vea en su historia. Pero el destino todavía les reservaba una prueba mayor.

 

Cuartos de final

Alemania 1-2 Bulgaria

Alemania. La vigente campeona del mundo. La poderosa Mannschaft de Matthäus, Klinsmann y Völler. Sobre el papel Bulgaria no tenía opciones pero slaieron al ataque y Balakov estrelló un remate al palo. Pero la primera parte acabó sin goles y nada más iniciarse el segundo acto,  Letchkov derribó a Klinsmann dentro del área. Matthaus convirtió el penalti para adelantar a la Mannschaft y el guion parecía el esperado. Los germanos controlaban el encuentro; Möller envió un remate al palo e incluso llegaron a marcar un segundo tanto que sería anulado por fuera de juego de Völler.

Parecía cuestión de tiempo que los germanos sentenciaran la eliminatoria. Sin embargo, Bulgaria nunca dejó de creer. A falta de pocos minutos para el final, Stoichkov ejecutó una falta magistral que sorprendió a Illgner. El empate fue un golpe psicológico para Alemania y, apenas unos instantes después, Yordan Letchkov apareció entre los defensores germanos para conectar un cabezazo perfecto que terminó en la red.

En cuestión de minutos, Bulgaria culminaba una remontada memorable, rompía todos los pronósticos, y escribía su nombre en la historia. Había derribado al campeón del mundo en protagonizaba una de las mayores sorpresas de la historia de los Mundiales. La pequeña selección que nunca había ganado un partido mundialista estaba ya entre las cuatro mejores del planeta.

 

 

Semifinales

Italia 2-1 Bulgaria

Italia y Bulgaria jugaron la primera semifinal en el estadio de los “Gigantes” y Roberto Baggio se comportó como tal. Los bulgaros acusaron el esfuerzo ante Alemania y sufrieron las perversas ocurrencias del “Divino”. Baggio marcó su primer gol con ajustado remate en el minuto 20 y encarriló el partido tras finalizar con maestría un gran pase de Albertini. Los tracios parecían incapaces de marcar, pero lo hicieron con un penalti de Costacurta sobre Sirakov que transformó Stoitchkov. El delantero lograba su sexto gol del torneo, igualando a Salenko en su lucha por la Bota de Oro.

El asfixiante calor achicharró las ideas de Italia, que sufrió dutante toda la segunda parte. La lesión de Baggio activó las alarmas de la Azzurra, que estuvo cerca de conceder el empate con un penalti de Mussi sobre Letchkov que el árbitro no señaló. Los búlgaros lo intentaron hasta el final, pero Italia supo gestionar la ventaja para acceder a la final.

 

Medalla de bronce

Suecia 4-0 Bulgaria

Bulgaria despertaba del sueño mundialista pero todavía la posibilidad de luchar por la medalla de bronce. Sin embargo, el desgaste físico y emocional de los búlgaros era evidente. Suecia, que también habían protagonizado un torneo extraordinario, les goleó por 4-0 y se hacía con el tercer lugar.

Sobre el papel parecía un final amargo Bulgaria. Pero la realidad era muy diferente. De no ganar ningún partido a codearse con las más grandes, hasta hacer soñar a su pueblo con ganar la Copa del Mundo y despedirse en semifinales. Los jugadores fueron recibidos como héroes en su país y cambiaron la historia del fútbol búlgaro tras ser convertirse en la gran revelación del torneo y entrar en las Memorias de la Copa del Mundo.

 

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