Ganar un título es difícil. Ganar el Triplete histórico, y ganar seis trofeos en un mismo año...está reservado solo para un selecto grupo de tres equipos que alcanzaron la perfección absoluta. El Sextete supone la culminación de una campaña inmejorable, y se plantea como el objetivo soñado por los principales clubes europeos. Barcelona, Bayern y PSG son los únicos clubes que han sentido esta sensación de prinvilegio, por lo que, en este vídeo, repasaremos las claves de sus triunfos, recordando los momentos clave que les llevaron a ello y los motivos económico-deportivos que permiten que este hito, sea cada vez más común en el fútbol actual. Por que entrar en la historia del fútbol, no una mera cuestión de marcar más goles, ni jugar mejor, sino de tomar buenas decisiones en los despachos, tener un buen departamento médico y, sobre todo, mantener unas finanzas que te permitan configurar una plantilla que aspire a todo.
¿Por Qué Ganar el Sextete ya No es lo que Era?
El Sextete del Barcelona (2009)
El primer Sextete de la historia se hizo esperar más de un siglo y no fue hasta 2009, que un club rompió la barrera de ganar los seis grandes títulos de la temporada. Algunos equipos consiguieron el hito de lograr el Triplete, pero en la siguiente campaña fallaron en su objetivo de ganar las Supercopas o la Copa Intercontinental. El Barça de Guardiola rompió con esta maldición y alcanzó el éxtasis tras un año mágico, que comenzó en la temporada 2008/2009 con la llegada del técnico catalán al Camp Nou.
Pep ascendió del Barcelona B para resucitar a un equipo que se había acomodado con Rijkaard y, para despertar la competitividad del grupo, tomó una decisión impopular. Decidió traspasar a Deco, Ronaldinho y Eto'o y apostó por canteranos que nadie conocía como Pedro y Sergio Busquets. Aunque finalmente tuvo que aceptar la permanencia de un delantero camerunés, Guardiola se mantuvo firme en sus ideas y, se sobrepuso a un par de malos resultados, para implantar su valiente apuesta por el fútbol ofensivo. Rápidamente, el equipo comenzó a ganar y golear como una máquina imparable, volviéndose imaparable en España y en Europa. En la fase de grupos de la Champions el Barça logró el liderato con autoridad y en la Liga, los culés se distanciaron a 12 puntos del Real Madrid tras lograr la victoria por 2-0 en el Clásico del Camp Nou.
A lo largo de la temporada hubo tropiezos y resultados inesperados que acercaron a los blancos en la tabla, pero el buen juego siempre fue la solución para que los buenos resultados y las victorias regresasen. En las eliminatorias de Champions avanzaron hasta semifinales con goleadas como un 5-2 al Olympique de Lyon y el 4-0 al Bayern de Múnich. Aquella mágina noche, Messi inauguró el marcador a los 8 minutos y solo 4 después, Eto’o anotaría de un remate cruzado. Messi hizo el tercero y a un minuto del descanso y Henry marcó el definitivo 4-0 en una primera parte memorable.
El 2-6 del Bernabéu y el Iniestazo de Stamford Bridge
El Barça llegó a la parte clave de la temporada aspirando a todos los títulos y, en una semana triunfal, sentenció la Liga y se clasificó para dos finales. Los culés lograron salvar un punto en Mestalla para llegar al Clásico con 4 puntos de ventaja. El Madrid de Juande Ramos amenazaba el liderato culé tras una gran racha, pero aquella noche, ningún equipo podría haber frenado la avalancha ofensiva y excelencia táctica que los culés mostraron en el Bernabéu. El Barça comenzó perdiendo con un gol de Higuaín en los primeros minutos de juego, pero fue capaz de sobreponerse a base de un gran fútbol y la sorprendente aliniación de Messi, como falso nueve. El argentino jugó en una posición centrada donde volvió loca a la defensa madridista y aquella noche marcó dos de los seis goles azulgranas.
El 2-6 del Bernabéu no fue solo una goleada, fue una sentencia histórica que cerró la Liga y elevó el impacto simbólico de aquel legendario equipo. Con la Liga en el bolsillo, el Barcelona acudió a Stamford Bridge en una de las eliminatorias más polémicas de la historia de la Champions. Essien marcó pronto para los blues y el Chelsea estuvo cerca de marcar más goles. No fue su mejor partido, pero sí uno de los más reveladores: ya que incluso sin dominar, supo sufrir y pasar a la final con un gol inolvidable.
Tras el Iniestazo el Barça cogió carrerilla hacía al Triplete ganando la Copa del Rey en Valencia. Los de Guardiola se impusieron al Athletic por un rotundo 4-1 y, tras levantar su x título, cantaron el Alirón de la Liga en Mallorca.
En la final de la Champions el equipo de Guardiola se medía al vigente campeón, el Manchester United de Cristiano Ronaldo. El conjunto inglés salió a por todas aunque el Barça reaccionó anotando el primer gol del partido. Eto'o marcaba con un punterazo y encarrilaba un título que acabaría rubricando Messi con un atípico cabezazo. El Barcelona ganaba su tercera Copa de Europa y completaba un año de ensueño al conseguir la Triple Corona con un fútbol insuperable.
Después de una temporada tan buena, el Barça siguió haciendo historia. Guardiola retocó la plantilla y pudo deshacerse de Eto'o con un año de retraso. El sueco Zlatan Ibrahimovic sería su nuevo nueve.
Los catalanes comenzaron ganando la Supercopa de España ante el Athletic y la Supercopa europea ante el Shakhtar Donetsk . Los ucranianos aguantaron el empate a cero hasta la prórroga pero Pedro decidió el quinto título del año para los azulgrana.
En Diciembre el Barça afrontó la final del Mundial de Clubes en Abu Dabhi. En frente estuvo un combativo Estudiantes de la Plata, que se adelantó en el marcador con un buen cabezazo de Boselli. Los argentinos mantuvieron la ventaja hasta el minuto 89 pero, otra vez Pedro, marcó un gol decisivo para forzar la prórroga. En el tiempo extra, Messi remató con el pecho un centro de Alves y culminaban un 2009 irrepetible. Los de Guardiola se convertían en el único equipo de la historia en ganar seis títulos en un mismo año.
El sextete de Guardiola no fue solo una hazaña deportiva. Fue la demostración de que, con una idea clara, una estructura sólida y el concpto de que el equipo está por encima de las estrellas, cualquier objetivo es posible. La generación de los Xavi, Iniesta y Messi, entraban en la historia del fútbol metiendo al Barça en un Olimpo inédito, abriendo una puerta que el fútbol moderno ya no volvería a cerrar.
El Sextete del Bayern (2020)
El Sextete se convirtió en el objetivo para muchos otros clubes europeos, pero ninguno logró repetir aquella hazaña hasta el año 2020. Paradojicamente el Bayern de Múnich no comenzó nada bien aquella temporada, cesando a su técnico Nico Kovac en el mes de noviembre y dejando el proyecto en manos en manos de su ayudante.
La llegada de Hansi Flick transformó al Bayern desde los cimientos. Sin grandes revoluciones en la plantilla, el nuevo técnico activó una presión asfixiante, una mentalidad colectiva feroz y una idea simple pero devastadora: atacar sin pausa y defender lejos de su área. El impacto fue inmediato. El Bayern recuperó sensaciones, goleó al Dortmund en el clásico alemán y encadenó victorias que devolvieron la confianza a un equipo que parecía extraviado.
Aun así, el camino no fue recto. Dos derrotas consecutivas en Liga alejaron al Bayern del liderato y obligaron al equipo a remar contracorriente. Lejos de quebrarse, los bávaros encontraron en la adversidad su punto de inflexión. Victorias agónicas, goles en los minutos finales y una fe inquebrantable consolidaron un grupo que empezaba a actuar como una máquina perfectamente sincronizada. El Bayern recuperó el liderato con una sucesión de goleadas y afrontó todas las competiciones con una autoridad creciente.
El triunfo por 1-3 en casa del Chelsea, disparó el optimismo bávaro en la Champions pero, el parón por la pandemia frenó la euforia muniquesa. Pero l confinamiento no frenó al Bayern, que regresó al nuevo fútbol con una determinación inquebrantable. El triunfo ante el Dortmund en el clásico alemán fue el golpe definitivo a la Bundesliga que, a partir de ahí, arrasó a sus rivales hasta proclamarse campeona con varias jornadas de antelación. Lewandowski alcanzó cifras goleadoras históricas y el Bayern completó el doblete nacional conquistando la Copa de Alemania.
Con el doblete nacional en sus brazos, los bávaros centraron todos sus esfuerzos en ganar la Champions. En la fase final de Lisboa, el equipo firmó una de las campañas más dominantes que se recuerdan, solventando su duelo frente al Barcelona con un apabullante 8-2 en una goleada histórica que fue la representación extrema de un modelo llevado a su máxima expresión. El Lyon fue incapaz de detener al Bayern en semifinales y el Bayern, cerró ima Champions perfecta en la final frente al PSG. El gol de Coman otorgó la sexta Copa de Europa a un Bayern que ya había alcanzado el triplete y se encaminaba hacia algo todavía mayor.
El dominio bávaro se prolongó en la temporada siguiente. Supercopas, finales ajustadas y nuevos títulos ampliaron el palmarés de un equipo que parecía no conocer límites. En febrero de 2021, el Bayern conquistó el Mundial de Clubes tras imponerse a en la final a Tigres y, con el gol de Pavard, cerraba el círculo. Seis títulos, seis competiciones, y un sextete histórico.
A diferencia del Barça de Guardiola, el Bayern de Flick no representó una revolución estética, sino la culminación del fútbol de alto rendimiento llevado al extremo. Intensidad, profundidad de plantilla, gestión impecable y una estructura depurada para ganar siempre. El Bayern se convertía en el segundo club en conquistar un Sextete y confirmó que lo que antes era una quimera, podía convertirse en rutina.
El Sextete del PSG (2025)
Si el sextete del Barça nació como una revolución futbolística y el del Bayern como una máquina de alto rendimiento, el del PSG en 2025 fue, ante todo, una transformación de identidad abonada a mega proyectos fallidos que fracasaban una y otra vez en Europa. De hecho, te recomendamos un vídeo que resuma todas las eliminaciones del equipo parisino. La marcha de Kylian Mbappé en el verano de 2024 condicionó las aspiraciones del club, pero a partir de entonces Luis Enrique se convirtió en el líder del proyecto y convirtió su ausencia en una oportunidad. La salida de su estrella permitió a su entrenador controlar todas las situaciones del juego, sin otorgar privilegios a jugadores determinados y librándose de un gran foco mediático. Este hecho le permitió equilibrar egos y diseñar un PSG más colectivo, que con el acierto de sus fichajes, configuraron una plantilla sólida y equilibrada.
En Ligue 1, el equipo mostró regularidad desde el inicio, pero en la Champions hubo dificultades desde el día del sorteo. El PSG sufrió calendario endiablado y la fase liga se convirtió en un campo de minas. El París pinchó en cuatro de los primeros cinco partidos de la fase Liga y se situó al borde de la eliminación en la primera fase del torneo. Para colmo, Luis Enrique tuvo problemas con un Dembélé al que dejó fuera de la convocatoria frente al Arsenal y la prensa gala especuló con un motín contra el técnico español en el vestuario. La situación se calmó con la vuelta de Dembélé al grupo y el PSG calmó las aguas con una victoria en Salzburgo y un triunfo clave frente al Manchester City. Aquella noche, los parisinos remontaron un 0-2 en contra en el Parque de los Príncipes y cimentaron las bases de un centro del campo en el que Fabián Vitinha y João Neves que sería clave en el resto de la temporada.
Los de Luis Enrique cerraron su clasificación al playoff de Champions tras una contundente goleada por 1-4 al Stuttgart y, a partir de entonces activaron el modo carrera. El PSG encadenó 8 victorias consecutivas y, con el fichaje de Kvaratskhelia elevó sus aspiraciones a ganarlo todo. La eliminatoria contra el Liverpool le medía con el gran favorito a ganar la Champions, y tras una injusta derrota por 0-1 en París, se acercaban a otro fracaso europeo.
Sin embargo, el PSG demostró en Anfield que se estaba convirtiendo en un equipazo e igualó la eliminatoria con un temprenero gol de Dembélé. Donnaruma sostuvo a su equipo con intervenciones de mérito y la serie se resolvió en la tanda de penaltis, donde el portero italiano volvió a ser clave al detener dos lanzamientos ingleses.
Désiré Doué marcó el gol definitivo y el equipo de Luis Enrique accedía a cuartos tras cargarse al mejor equipo del torneo en una épica eliminatoria para la historia.
El PSG conquistó la Supercopa de 2024 tras ganar al Mónaco con un gol en el último minuto de Dembélé y semanas más tarde, ganó la Ligue 1 con seis jornadas de adelanto. En cuartos de Champions, los franceses derrotaron al Aston Villa por 3-1 en el partido de ida y mantuvieron la ventaja, pese a perder por 3-2 en Birmingham. Donnaruma resultó otra vez clave para el avance de los franceses, que en semifinales volvieron a enfrentarse con un equipo Inglés. El PSG derrotó al Arsenal en Londres con un gol de Dembélé y rubricó su pase a la final con otra victoria por 2-1 en el Parque de los Príncipes.
El PSG estaba a dos finales de ganar el triplete y el 24 de mayo resolvió su primer examen con una rotunda victoria ante el Reims en la final de la Copa francesa. Barcela resolvió el partido con dos goles en menos de 20 minutos y Hakimi hizo el 3-0 definitivo antes del descanso. El PSG levantaba la Copa en el Stade de France y tendría 7 días para preparar el gran examen de la temporada.
En la final de Múnich frente al Inter, Luis Enrique completó su obra y ejecutó un planteamiento perfecto que asfixió al rival desde la presión adelantada. Hakimi anotó el 1-0 en el minuto 12 y Doué liquidó la final con dos golazos. Kvaratskhelia y Mayulu anotaron el cuarto y el quinto gol de una partido sin historia, que pasó a ser memorable a partir del pitido final. El París Saint-Germain reafirmaba su superioridad en el torneo, conquistaba su cuarto título de la temporada y levantaba la primera Champions de su historia.
Pese a perder la final del novedoso Mundial de Clubes frente al Chelsea, los franceses todavía tenían la opción de levantar el Sextete, y lograron su quinto título el 14 de agosto, en la final de la Supercopa de Europa. Los de Luis Enrique tuvieron que sobreponerse a un 0-2 en contra frente al Tottenham, y llevaron la final a los penaltis con dos goles en los últimos cinco minutos. Kang-in Lee recortó distancias en el minuto 85 y Gonçalo Ramos anotó el 2-2 que obligaba a decidir el título desde el punto fatídico. Vitinha comenzó errando el primer penalti de los galos, aunque los fallos de van de Ven y Matthijs Tel acabaron confirmando la primera Supercopa de Europa para el París Saint Germain.
Chavalier se convirtió en el improvisado héroe de la noche después de suscitar muchas dudas como sustituto del traspasado Donnaruma y el París terminó el año con el objetivo de ganar su sexto título en Qatar. Su rival en la final de la Copa Intercontinental fue el Flamengo de Filipe Luis, flamante campeón de la Copa Libertadores y que le puso las cosas muy complicadas. Kvaratskhelia adelantó al campeón de Europa en el minuto 37 y Jorginho empató de penalti en el 60. Una vez más, el PSG decantó otro título en los penaltis, donde, esta vez, el héroe fue Safonov. El guardameta ruso atajó cuatro penaltis brasileños y culminaban un año inolvidable, al levantar su primer Intercontinental y conseguir el histórico Sextete. Luis Enrique igualaba al Barça de Guardiola y el Bayern de Flick para entrar en la historia del fútbol, culminando el proyecto millonario de Al Khelaifi y permitiendo que el nombre del Paris Saint Germain quede grabado en las Memorias del Fútbol.
Por si todavía había dudas del Sextete parisino, los de Luis Enrique se impusieron a su eterno rival en la Supercopa 2025, donde volvieron a llevar el partido a los penaltis, con otro gol de Gonçalo Ramos en el añadido. En la tanda, Chavalier retornó a la portería para parar dos penaltis y el PSG redondeaba 12 meses mágicos, entrando en la lista de los 3 únicos clubes en lograr los seis títulos anuales.
Barcelona, Bayern y PSG llegaron al Sextete por caminos distintos… pero con la misma fórmula sagrada: una idea innegociable, una estructura impecable y un vestuario sometido al colectivo.
Los tres tocaron el abismo en algún momento, pero se sobrepusieron a base de intensidad, orden, buen fútbol..y, por qué no, algo de fortuna en los momentos clave.