La temporada 2009-2010 estuvo marcada por los enfrentamientos entre el Barcelona de Guardiola y el Inter de Mourinho. Era la segunda temporada del portugués a cargo del equipo italiano y, tras un mercado agitado, conoció que coincidiría con el Barça en el grupo F de la primera fase de la Champions.
El Día que el INTER de MOURINHO Se Cargó al BARCELONA de Guardiola (2010)
El duelo tenía cierto morbo. Mourinho regresaba al Camp Nou como enemigo público tras las calientes eliminatorias del Barcelona con el Chelsea y el pasado azulgrana del técnico luso. Y es que Mou formó parte del staff del Barcelona desde 1996 hasta 1999, cuando comenzó su carrera como técnico y se convirtió en un entrenador top luego de conquistar la Champions con el Porto y sus logros en la Premier.
En 2008, Mourinho fue sondeado como entrenador del Barça tras la destitución de Rijkaard, pero Laporta eligió a Guardiola y el técnico portugués tendría clavada esa desconsideración de por vida.
Además, el mercado de fichajes de 2009 estuvo marcado por el intercambio de delanteros entre el Inter y el Barcelona. Guardiola se deshizo de Samuel Eto’o mandando al camerunés a Italia y el Inter traspasó a Zlatan Ibrahimovic al Barça, a cambio de 46 millones de euros, más el traspaso del delantero africano.
El sueco debutó en la Champions visitando el Giuseppe Meazza en un partido que acabó 0-0 y que definiría la igualdad del grupo. Dinamo de Kiev y Rubin Kazán se lo pusieron difícil tanto al Barça como el Inter, que se jugaron media clasificación en la quinta jornada. El Barça venció por 2-0 en el Camp Nou y acabó siendo primero de grupo por delante de los italianos, que llegaron a las eliminatorias como segundos clasificados.
Barcelona e Inter fueron avanzando rondas hasta semifinales, donde se encostrarían nuevamente en semifinales.
Un duelo volcánico (Inter 3-1 Barcelona)
La eliminatoria entre el Inter y el FC Barcelona echó chispas desde el principio y, como si se tratase de un presagio, comenzó con una sorprendente noticia. La erupción del volcán islandés Eyjafjalla provocó la suspensión del tráfico aéreo y el Barça se vio obligado a viajar a Milán en autocar. 634 kilómetros y dos días de viaje que provocaron un gran malestar en el club catalán.
La UEFA no aplazó el partido y el Barcelona se presentó en el Giuseppe Meazza dispuesto a ganar. El equipo catalán tuvo un comienzo inmejorable. Pedro marcó el 0-1 a los 20 minutos de juego y el Barça ya se veía en la final de Madrid.
La noche pintaba bien para los de Guardiola, pero el Inter logró reponerse del golpe muy pronto. Sneijder marcó el empate poco después y Mourinho reestructuró su equipo de cara al segundo tiempo. Los italianos salieron de los vestuarios como aviones y Maicon marcó el 2-1 a los tres minutos de la reanudación.
Aquella noche los culés se quejaron de la actuación del árbitro portugués Olegario Benquerença. Los culés protestaron un posible penalti sobre Dani Alves y se quejó amargamente del último gol interista. Diego Milito marcó el 3-1 en clara posición de fuera de juego (61’) y, con ese resultado, los italianos se acercaban a la final del Bernabéu.
«Aún van a decir que tengo un amigo en el volcán y he sido yo quien ha provocado su erupción. Un equipo que gana siempre a veces no sabe perder», soltó Mourinho en la rueda de prensa.
Barcelona 1-0 Inter (vuelta)
El partido de vuelta generó una gran expectación. Los aficionados azulgranas se volcaron en busca de la remontada y Mourinho continuó calentando el ambiente con sus declaraciones:«Para el Barça no es un sueño llegar a la final, es una obsesión. Es antimadridismo»
El Barça lo intentó desde el inicio del choque y Guardiola formó con 3-4-3 muy ofensivo. Touré, Piqué y Milito en la retaguardia; Busquets y Xavi organizando con Alves y Keita en las bandas; Pedro en la izquierda, Messi con libertad e Ibra como referencia. Mourinho iba a repetir la alineación del partido de ida, pero Pandev sufrió una “misteriosa” lesión durante el calentamiento. Lo cierto es que en lugar de alinear a otro atacante (Quaresma, Muntari, Balotelli...), Mou apostó por sustituirlo con un defensa. Chivu se instaló en el centro del campo y conformó un trivote junto a Motta y Cambiasso. Maicon y Zanetti ocuparon los carrileros, Sneijder jugó de enganche y Eto’o acompañó a Diego Milito en ataque.
Con el planteamiento de uno y otro equipo se esperaban más ocasiones locales, pero el Barça apenas logró crear acciones de peligro. En los primeros veinticinco minutos se produjo un chut de Pedro que se fue fuera por poco y una llegada de Xavi que acabó despejando la zaga interista. Los de Mourinho defendían muy juntos y con un gran oficio, hasta que a el minuto 28 sufrieron un contratiempo. Motta vio su segunda tarjeta amarilla por un riguroso manotazo sobre Busquets y el Inter jugaría con diez durante más de una hora.
Tras ver que su equipo se quedaba con 10, Mourinho aprovechó para acercarse a Guardiola mientras se dirigía a Ibra y le comentó la siguiente frase al oído: “no montéis la fiesta que el partido no se ha terminado”.
Ya en superioridad numérica, el dominio del Barça se hizo más notable y comenzaron a llegar las ocasiones. Messi tuvo la más clara con un disparo desde la frontal, pero Júlio César realizó una estirada increíble para desviar el balón a la esquina.
Tras el descanso el Inter continuó replegado, aunque cada vez se incrustaba más en el área y defendía con más hombres. Eto’o acabó jugando prácticamente como lateral izquierdo y Bojan y Jeffren entraron para refrescar el ataque azulgrana. El Barcelona no conseguía derribar el catenaccio planteado por Mourinho y el tiempo pasaba en favor los italianos. A 6 minutos del final, Piqué abrió el marcador con un golazo que avivó las esperanzas de remontada y el Inter vivió unos últimos minutos con la soga al cuello. Ya en el tiempo añadido Bojan logró batir a Júlio César para marcar el 2-0. El Camp Nou estalló de júbilo durante tres segundos...pero, desgraciadamente para la parroquia culé, el gol fue anulado por una discutible mano previa de Touré ¿Crees que fue mano? ¿o que el gol debía subir al marcador?
El sueño de jugar en el Bernabéu se esfumaba para el Barça y el Inter derrotaba al vigente campeón para regresar a una final de la Copa de Europa 38 años después.
La noche de los aspersores
Nada más concluir el partido, Mourinho atravesó todo el campo para dedicarle el triunfo a los 'tifosi' del equipo italiano. Sus gestos se entendieron por muchos como una provocación y Víctor Valdés llegó hasta él para recriminárselo. El encargado del campo azulgrana activó los aspersores del terreno de juego para disuadir la celebración del equipo interista, pero los la alegría de los jugadores neroazzurri fue imparable.
Aquel Inter jugó y ganó la final del Bernabéu frente al Bayern con dos goles de Diego Milito y acabó levantado un histórico triplete que subía a Mourinho a los altares. El portugués había logrado evitar que el Barcelona ganase una Champions en el estadio de su eterno rival e inmediatamente después de de ganar aquella final, firmó como entrenador del Real Madrid e inició una guerra sin cuartel contra el Barcelona que deparó en varios clásicos para la historia, que puedes ver en este vídeo.
La Guerra entre Mourinho y Guardiola continuaría en la Premier años más tarde, pero jamás alcanzó la virulencia de aquellas Clásicos que marcaron una rivalidad increíble.
Esta ha sido la historia de la épica eliminatoria entre el Inter de Mourinho y el Barcelona de Guardiola ¿qué recuerdas de aquel enfrentamiento? ¿quién crees que mereció jugar la final? Dame tu opinión en los comentarios, dale a Like, Suscríbete a Memorias del Fútbol y mira este vídeo con el resumen completo de aquella mítica Champions de 2010.