Paz y Amor en la Romareda (1995)

El 6 de febrero de 1993 se enfrentaban en Riazor Deportivo de la Coruña y un Sevilla entrenado por el mítico Carlos Salvador Bilardo (del que ya hablamos en otro post). El partido transcurría con normalidad hasta que en un lance del juego Maradona golpeó el rostro de Albistegui de forma fortuita. Ambos jugadores quedaron tendidos sobre el césped pero el defensa deportivista resultó peor parado y empezó a sangrar por la naríz.

El fisioterapeuta del Sevilla, Domingo Pérez, saltó al terreno de juego para asistir a Maradona pero al ver que el argentino se encontraba perfectamente se preocupó por el estado físico de su rival. Pero este gesto, en principio lógico, no fue bien recibido en el banquillo sevillista. Al ver que atendían a su rival, Bilardo  comenzó a gritar al pobre Domingo: “Los de colorado son los nuestros” “Qué me importa el otro” “Písalo” Písalo”.

Aquella escena grabada por el programa “El Día Después” se hizo viral en los estadios españoles. A partir de entonces y cada vez que un rival caía dolorido al suelo, los aficionados emulaban las palabras de Bilardo:  “Písalo” Písalo”

2 años después Bilardo ya no estaba en España pero el cántico aún se coreaba en los campos españoles. Así, se produjo un hecho insólito el 6 de abril de 1995 en el estadio de La Romareda. Aquel día Zaragoza y Chelsea se enfrentaban en la ida de semifinales de la Recopa de Europa en noche gloriosa para los aragoneses. Miguel Pardeza adelantó al Zaragoza a los 8 minutos de juego y Esnáider amplió la ventaja antes del descanso.

En el minuto 56 de la segunda parte, el Zaragoza redondeó el partido con otro gol de Esnáider. Con el 3-0 la Romareda estallaba de júbilo, mientras que en el otro fondo del campo los 5.000 hollingans del Chelsea comenzaron a causar graves disturbios. Enfurecidos por la humillación que su equipo estaba sufriendo en el terreno de juego, comenzaron a enfrentarse con las fuerzas del orden, que tuvieron recurrir a la fuerza para reducirlos. El enfrentamiento fue en aumento e incluso el árbitro amagó con detener el desarrollo del encuentro.

En paralelo, y desde el fondo de la afición zaragozista, nació el cántico que tan famoso había hecho Bilardo dos años antes:  “Písalo” Písalo”. Solo unos segundos después, y para sorpresa de todos, los aficionados ingleses se calmaron. Parecía que aquel grito enfervorizado hubiera hipnotizado a los holligans ingleses, que de repente cesaron la violencia.

A la mañana siguiente, los diarios ingleses no solo se lamentaron de la derrota del Chelsea, sino que denunciaron el deleznable comportamiento de sus aficionados. Pero en la crónica del partido destacaron de manera especial la actitud de la afición del Zaragoza:

“Y cuando nuestros seguidores otra vez estaban dando uno de los peores ejemplos, razón por la cual los equipos británicos han estado condenados sin participar en competiciones europeas, desde la Romareda nació un grito de concordia, una fuerza enamorada, un grito que nos pedía la unidad de todos: 

“PAZ Y AMOR, PAZ Y AMOR”, “PEACE AND LOVE, PEACE AND LOVE”.

La leyenda de esta historia se ha ido agrandando con el paso del tiempo. El primero que la contó fue el periodista José Antonio Martín Petón, primero en la Cadena Ser y después en el programa de televisión Punto Pelota. Sin embargo todo hace indicar que aquel simpático malentendido nunca se produjo en realidad. Ni las hemerotecas de los diarios ingleses, ni la de los españoles hacen referencia a la anécdota, de que solo se pueden encontrar referencias a partir del año 2008.

En algunos foros se comenta que el malentendido se produjo en la retransmisión inglesa de Eurosport aunque por el momento no hay ningún documento que nos aclare el origen de esta historia.

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