La Leyenda de Mágico González

Biografía de Jorge «Mágico» González

Jorge Alberto González  nació en la Capital de salvadoreña de San Salvador el 13 de Marzo de 1958. Fue el pequeño de 8 hermanos y comenzó a jugar al fútbol desde muy pequeño en el ANTEL. Allí debutó como profesional con solo 16 años y fue bautizado con el apodo de el «Mago» por los comentaristas deportivos.

Pasó por el Independiente de San Vicente pero en 1977 fue contratado por el Club Deportivo FAS, de la primera división salvadoreña. Con el club trigrillo ganó un par de ligas nacionales y la Copa de Campeones de la Concacaf en 1979. Con su vistoso juego desde la posición del enganche se consolidó como el mejor jugador de la selección de su país.

Así Jugaba el «Mágico» González (Mejores Jugadas)

 

 

Su aparición en el Mundial de España 82

El Mago lideró a El Salvador hasta una histórica clasificación para el Mundial de España 1982.  Los centroamericanos perdieron los 3 partidos y encajaron la mayor goleada de la historia ante Hungría al perder por 10-1. Sin embargo, y a pesar discreto papel de su selección, González dejó su huella con jugadas espectaculares e inició la jugada del único tanto de los salvadoreños en el campeonato.

 

«Mágico» ficha por al Cádiz CF

El jugador despertó el interés de multitud de clubes europeos y americanos pero no parecía inquieto por su futuro. El Paris Saint Germain tenía atado su fichaje pero cuando quisieron cerrar el trato, el salvadoreño decidió no presentarse a la cita. Ir a París suponía demasiado compromiso para el Mago, que eligió un lugar más cálido y amable para desplegar su arte. Jorge González acabó quedándose en España para fichar por el Cádiz.

El salvadoreño pareció caer en una ciudad hecha a su medida. Su fútbol enamoró rápidamente a la ciudad sureña, que transformó su apodo del Mago al de «Mágico». El mediapunta demostró su calidad desde el primer día y dejó con la boca abierta a los aficionados gaditanos. Sus goles, gestos técnicos y asistencias nunca se habían visto antes en el Carranza, que esperaba con ansias el regate de la culebra macheteada.

En su primera temporada llegó la primera alegría para los gaditanos, que conseguían el ascenso a Primera División.  Los seguidores del Cádiz alucinaban con su ídolo, al que pronto le permitieron ciertas licencias. Como todo genio, «Mágico» tenía sus malas costumbres y pronto comenzó a ser conocido por sus salidas nocturnas. La noche y las mujeres gaditanas envolvieron al Mago, que comenzó a quedarse dormido y llegar tarde a los entrenamientos.

«Reconozco que no soy un santo, me gusta la noche y que las ganas de juerga no me las quita ni mi madre. Sé que soy un irresponsable y un mal profesional, y puede que esté desaprovechando la oportunidad de mi vida. Lo sé, pero tengo una tontería en el coco: no me gusta tomarme el fútbol como un trabajo. Si lo hiciera no sería yo. Sólo juego por divertirme».  Jorge «Mágico» González.

A pesar de las reprimendas de sus entrenadores y las innumerables multas que tuvo que pagar, Mágico nunca cambió su actitud y continuó divirtiéndose dentro y fuera del campo. Tras el descenso del Cádiz, Mágico recibió numerosas ofertas de equipos extranjeros para marcharse pero se quedó para lograr un nuevo ascenso con el submarino amarillo.

 

Su «frustrado» fichaje por el FC Barcelona

En su regreso a Primera volvió a dejar detalles de su clase. Especialmente recordado fue su gol ante el Barcelona, después de regatear a medio equipo rival. Aquel tanto hizo que Menotti pidiera su fichaje y que en 1984 Mágico se vistiera de azulgrana en una gira por los Estados Undios. El salvadoreño compartió equipo junto a Diego Armando Maradona, que llegó a reconocer que imitaba los regates de Mágico y que el salvadoreño era mejor que él.

Después de unas buenas actuaciones y anotar un gol en los amistosos, Mágico convenció por su fútbol pero el Barça acabó desestimando su incorporación. La Leyenda cuenta que tras saltar la alarma de incendios del hotel donde se alojaba el equipo azulgrana, el salvadoreño fue sorprendido con una señorita en su habitación en horas de descanso.

 

Su año más difícil en Valladolid

Mágico permaneció un año más en Cádiz pero su vida seguía siendo muy desordenada. La paciencia del entrenador Benito Joanet se acabó en 1985 y Jorge fue traspasado al Real Valladolid. Allí Mágico sufrió el frío pucelano y el marcaje de un club mucho más estricto con sus desvaríos nocturnos. Aguantó un año donde solo jugó 9 partidos y anotó 2 goles.

La magia de Jorge regresó a Cádiz en la temporada 1986/87, donde jugaría por cinco años más. El club intentó tenerle más controlado pero pese a que pusieron a un empleado a controlarle, no cambió sus costumbres. El bohemio jugador salvadoreño jugó 201 partidos con el Cádiz y marcó 60 goles en sus nueve años en la tacita de plata.

 

Retirada en El Salvador

En 1991 y con 33 años regresó a su país para retornar al Club Deportivo FAS y despedirse del fútbol a los 42 años. La Leyenda Salvadoreña dejaba el fútbol profesional aunque, en realidad, nunca lo se tomó el juego como un trabajo. Como los grandes magos, Jorge solo se vestía de corto para divertirse y hacer disfrutar al público del espectáculo.

 

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