España ya tiene dos estrellas y, tras la victoria en el Mundial de Norteamérica 2026, se ha confirmado como la gran selección de este siglo. En menos de dos décadas ha llenado sus vitrinas de trofeos y ha establecido un estilo de juego reconocible que funciona desde las categorías inferiores hasta la absoluta.
Sin embargo, hubo un tiempo en el que hablar de España era hablar de una selección resignada. Generaciones enteras crecieron viendo cómo la Roja fracasaba en cada gran competición y, por más que tuviera grandes jugadores, parecía una quimera verla levantar un título. Jugábamos como nunca… y perdíamos como siempre.
Hasta que un día, todo cambió. Esta es la historia de cómo España pasó de ser una selección maldita a convertirse en un referente mundial, capaz de competir con una identidad definida, derrotar a las grandes potencias y convertirse en una de las selecciones más laureadas de la historia del fútbol europeo. Esta es la increíble transformación de La Roja: de la Furia a la gloria.
El Ascenso de ESPAÑA | La Mejor Selección del Siglo
Una historia marcada por los fracasos
Durante mucho tiempo, la historia de la selección española vivió de los éxitos del pasado y, entrado el siglo XXI, solo nuestros abuelos podían contar que habían visto a España ganar algo grande.
La Eurocopa de 1964, conquistada en Madrid frente a la Unión Soviética gracias a los goles de Pereda y Marcelino, fue durante décadas el único gran recuerdo de una España campeona.
Después de aquel éxito, la Roja fracasó en todos los Mundiales y Eurocopas que disputó y, en ocasiones, ni siquiera consiguió alcanzar la fase final. Las clasificaciones para Mundiales y Eurocopas se sufrían hasta la última jornada y, cuando llegaba el partido decisivo, la mala suerte, los penaltis o alguna decisión arbitral terminaban levantando una barrera que parecía imposible de superar: los cuartos de final.
Los penaltis ante Bélgica en 1986, la rabia contra Italia en 1994, otra tanda de penaltis y un juez de línea con un mal día frente a Inglaterra en 1996, el fracaso del Mundial de Francia 1998 o la polémica eliminación frente a Corea del Sur en 2002 formaban parte del imaginario colectivo del fútbol español.
España era la típica selección que comenzaba los grandes torneos entre las favoritas… pero que siempre se la acababa pegando.
Luis Aragonés y el comienzo de la transformación
La Eurocopa de 2004 terminó de provocar la catarsis del fútbol español. La vergonzante eliminación en la primera fase obligó a la Federación a buscar soluciones. Iñaki Sáez abandonó el cargo y Luis Aragonés llegó al banquillo de la selección.
El veterano técnico madrileño pretendía cambiar la mentalidad de los jugadores españoles y planteó una especie de “gran sentada” para decidir el rumbo que debía tomar el equipo nacional.
Aquella España llegó al Mundial de Alemania 2006 con una nueva generación dispuesta a comerse el mundo, pero volvió a doblar el lomo cuando llegó el partido decisivo. La Francia de Zidane eliminó a la Roja en octavos y España comenzó el camino hacia la Eurocopa 2008 en plena crisis.
La fase de clasificación arrancó con una derrota ante Irlanda del Norte y Luis decidió apartar a veteranos como Cañizares, Salgado o Raúl. Tras otra derrota contra Suecia, el seleccionador estuvo cerca de abandonar el cargo, pero resistió y terminó apostando definitivamente por una generación de jugones bajitos que tocaban la pelota de maravilla.
La consolidación de Xavi Hernández coincidió con el surgimiento de talentos como David Silva, Cesc Fàbregas o Andrés Iniesta, que conformaron un centro del campo irrepetible junto al nacionalizado Marcos Senna.
España campeona de la Eurocopa 2008
España llegó a la Eurocopa de 2008 después de ocho victorias consecutivas y desde el primer partido quedó patente la confianza del equipo en su fútbol. La Roja derrotó 4-1 a Rusia y David Villa se confirmó como el gran goleador de la selección con un hat-trick.
El segundo encuentro contra Suecia se resolvió con otro gol de Villa en el tiempo añadido y, ya clasificada, España completó el pleno de triunfos derrotando a Grecia.
Pero en cuartos esperaba Italia, vigente campeona del mundo. En un partido muy igualado y cargado de tensión, españoles e italianos empataron sin goles y tuvieron que decidir el pase en la tanda de penaltis.
Ambas selecciones llegaron al quinto lanzamiento con todo por decidir hasta que Iker Casillas detuvo el disparo de Antonio Di Natale y Cesc Fàbregas anotó el penalti que cambió la historia.
España rompía una racha de 24 años sin superar los cuartos de final de una gran competición y se liberó definitivamente en semifinales. Rusia resistió durante la primera parte, pero la entrada de Cesc dio frescura al centro del campo y los goles de Xavi, Güiza y David Silva colocaron a España en la gran final.
En Viena esperaba Alemania, históricamente una de las grandes potencias del fútbol europeo. España se sacudió los nervios iniciales y Fernando Torres marcó el único gol del partido tras recibir un magnífico pase de Xavi y superar a Jens Lehmann.
España era campeona de Europa 44 años después.
Sudáfrica 2010: España campeona del mundo
El título europeo no evitó la marcha de Luis Aragonés, que había anunciado su salida después de la Eurocopa. Su sustituto fue Vicente del Bosque, que mantuvo la base del equipo e introdujo pequeños retoques antes de afrontar el Mundial de Sudáfrica 2010.
España llegó al torneo como una de las grandes favoritas, pero comenzó con una inesperada derrota frente a Suiza. Parecía el preludio de otra decepción histórica, aunque aquella selección ya había aprendido a convivir con la presión.
En la segunda jornada derrotó 2-0 a Honduras con un doblete de Villa y se jugó la clasificación contra Chile. Los goles de Villa e Iniesta permitieron conseguir una trabajada victoria por 2-1 y avanzar a octavos.
Las eliminatorias fueron una prueba constante para el corazón de los aficionados españoles. Portugal resistió hasta que Villa marcó el gol de la victoria a 27 minutos del final. Paraguay llevó a España todavía más lejos, en un encuentro marcado por un gol anulado a los sudamericanos y dos penaltis fallados, uno por cada equipo. Finalmente apareció Iniesta y Villa anotó con suspense su quinto gol del campeonato.
España disputaba unas semifinales mundialistas por primera vez desde Brasil 1950 y se enfrentaba a una rejuvenecida Alemania. Del Bosque sorprendió introduciendo a Pedro en lugar de Torres y la Roja dominó el encuentro hasta que un histórico cabezazo de Carles Puyol colocó a España en su primera final de una Copa del Mundo.
El gol de Iniesta que cambió nuestra historia
El 11 de julio de 2010, en Johannesburgo, esperaba Países Bajos. Las entradas de Van Bommel y De Jong limitaron el juego creativo español, mientras que Casillas evitó el gol de Robben en una de las acciones más recordadas de aquella final.
El 0-0 llevó el encuentro a la prórroga. La expulsión de Heitinga en el minuto 109 dejó a los neerlandeses con diez futbolistas y España comenzó a encontrar espacios.
Hasta que llegó el minuto 116.
Cesc Fàbregas encontró a Andrés Iniesta, que controló el balón y lo mandó al fondo de la portería.
El gol cambió para siempre la historia del fútbol español. España levantaba su primera Copa del Mundo y coronaba a una generación irrepetible, reconocible en todo el planeta por un estilo que ya tenía nombre propio: el tiki-taka.
Eurocopa 2012: una generación irrepetible
Después de conquistar el Mundial, España parecía una selección imbatible. La lesión de Villa dejó a Del Bosque sin su delantero predilecto para la Eurocopa de 2012 y el seleccionador sorprendió utilizando a Cesc Fàbregas como falso nueve.
España empató 1-1 contra Italia en su debut, goleó 4-0 a Irlanda y certificó la clasificación derrotando por la mínima a Croacia.
En cuartos eliminó a Francia gracias a un doblete de Xabi Alonso y en semifinales superó a Portugal en la tanda de penaltis.
El Olímpico de Kiev volvió a reunir a España e Italia, pero esta vez la superioridad española fue abrumadora. Silva abrió el marcador, Jordi Alba hizo el segundo después de un extraordinario pase de Xavi y Fernando Torres y Juan Mata completaron el histórico 4-0.
España se convertía en la primera selección capaz de encadenar tres grandes títulos consecutivos: Eurocopa 2008, Mundial 2010 y Eurocopa 2012.
El final de la era dorada
Después de aquella época irrepetible, España siguió siendo fiel a su identidad, pero su generación de oro comenzaba a llegar al final del camino.
El primer gran aviso llegó con la derrota por 3-0 contra Brasil en la final de la Copa Confederaciones de 2013. Un año después, el ciclo terminó definitivamente en el Mundial de 2014. Países Bajos se vengó de la final de Sudáfrica con un contundente 5-1 y Chile confirmó la eliminación española en la primera fase.
Puyol, Xavi, Xabi Alonso, Villa, Silva, Casillas e Iniesta fueron despidiéndose progresivamente de la selección. España pareció regresar a su antigua realidad después de caer en octavos de la Eurocopa 2016 y del Mundial de Rusia 2018.
Julen Lopetegui había completado una magnífica clasificación para aquella Copa del Mundo, pero su fulminante destitución tras anunciar su fichaje por el Real Madrid, apenas unos días antes del comienzo del torneo, alteró por completo la preparación.
Después llegó Luis Enrique. Con el técnico asturiano, España modernizó su juego y volvió a competir contra las mejores selecciones. Alcanzó las semifinales de la Eurocopa 2020, donde cayó contra Italia en los penaltis, y meses después disputó la final de la Nations League frente a Francia.
España parecía volver a ilusionarse antes del Mundial de Qatar 2022, pero la derrota contra Japón modificó la dinámica del equipo. La Roja fue incapaz de superar a Marruecos durante 120 minutos y terminó eliminada nuevamente en una tanda de penaltis.
Parecía que la vieja maldición española estaba regresando.
Nations League 2023: el primer título de la nueva España
El proyecto pasó entonces a manos de Luis de la Fuente, que llegó al cargo después de una larga y exitosa trayectoria en las categorías inferiores.
Su etapa comenzó con dudas. Una derrota en Escocia aumentó la presión sobre el seleccionador antes de disputar la fase final de la Nations League.
España derrotó 2-1 a Italia en semifinales y se enfrentó a Croacia en la final. Después de 120 minutos sin goles, el título se decidió desde el punto de penalti.
La picadita de Dani Carvajal en el lanzamiento definitivo permitió a España levantar su primer trofeo en once años.
Aquel título revitalizó un proyecto que terminó de consolidarse durante la clasificación para la Eurocopa de Alemania 2024.
Eurocopa 2024: España vuelve a conquistar Europa
La aparición de nuevos talentos y la consolidación de jugadores experimentados permitieron a España llegar a Alemania entre las aspirantes al título.
La selección de Luis de la Fuente sorprendió desde su debut. España derrotó 3-0 a Croacia mostrando una propuesta mucho más vertical y renunciando, por primera vez en muchos años, a considerar la posesión como un objetivo en sí mismo.
En la segunda jornada sometió a Italia y ganó gracias a un autogol de Calafiori. Ya clasificada, derrotó 1-0 a Albania con un tanto de Ferran Torres y terminó la fase de grupos con nueve puntos y sin encajar ningún gol.
Georgia sorprendió adelantándose en octavos, pero Rodri empató antes del descanso y Fabián, Nico Williams y Dani Olmo completaron la remontada por 4-1.
En cuartos esperaba Alemania. El partido de Stuttgart se convirtió en una auténtica final anticipada. Dani Olmo adelantó a España y Florian Wirtz empató prácticamente sobre la bocina. Cuando los penaltis parecían inevitables, Mikel Merino apareció en la prórroga con un memorable cabezazo que eliminó al anfitrión.
España llegó a semifinales con las bajas de Pedri, Le Normand y Carvajal y tuvo que remontar nuevamente después del tempranero gol de Kolo Muani para Francia.
Entonces apareció Lamine Yamal. El joven español marcó un extraordinario gol desde fuera del área y se convirtió en el futbolista más joven en marcar en una Eurocopa. Apenas unos minutos después, Dani Olmo hizo el 2-1 definitivo.
El 14 de julio de 2024, España e Inglaterra disputaron la final en el Estadio Olímpico de Berlín. Nico Williams adelantó a la Roja al comienzo de la segunda mitad, Cole Palmer empató para Inglaterra y, cuando el partido parecía encaminarse hacia la prórroga, Mikel Oyarzabal apareció en el minuto 86 para marcar el 2-1.
España conquistaba su cuarta Eurocopa, doce años después de su último gran título continental. Además, lo hizo ganando sus siete partidos y marcando 15 goles.
Rumbo al Mundial de Norteamérica 2026
Después de conquistar Europa, España llegó al Mundial de 2026 convertida nuevamente en una de las grandes potencias internacionales y después de encadenar 30 partidos oficiales sin perder. La Roja había estado a una tanda de penaltis de conquistar otra Nations League frente a Portugal y aterrizó en Norteamérica con algunos jugadores importantes arrastrando problemas físicos. Su debut, además, estuvo muy lejos de lo esperado.
España comenzaba contra la debutante Cabo Verde y prácticamente todo el mundo daba por hecha la victoria. Sin embargo, el dominio español no se transformó en goles. Vozinha se convirtió en el héroe caboverdiano y el encuentro terminó con un sorprendente 0-0. España necesitaba reaccionar.
Luis de la Fuente introdujo cuatro cambios para el segundo encuentro y España mostró desde el principio una versión mucho más vertical. Lamine Yamal abrió el marcador con su primer gol en un Mundial. Oyarzabal anotó dos veces y Cucurella completó el definitivo 4-0. La victoria devolvía la confianza, aunque todavía quedaba asegurar la clasificación frente a Uruguay.
El encuentro contra los uruguayos fue áspero y tuvo pocas ocasiones. España convirtió en gol su primer disparo a portería gracias a Álex Baena, cuyo lanzamiento terminó dentro con la colaboración de Muslera. Ferran Torres estrelló posteriormente un balón contra el larguero y Canobbio terminó expulsado por una durísima entrada sobre Cubarsí. Las lesiones de Yeremy Pino y Nico Williams fueron la peor noticia de una victoria que permitió a España terminar primera de grupo.
Las eliminatorias del Mundial 2026
Tras su victoria en Alemania, la selección española se confirmó como una de las mejores selecciones del mundo y llegó a la Copa del Mundo con una racha de 30 partidos oficiales sin perder. La Roja estuvo a una tanda de penaltis de levantar su segunda Nations League ante Portugal y llegó a Norteamérica con jugadores importantes con problemas físicos.
España quedó encuadrada en un grupo asequible y comenzaba el torneo con un rival cómodo: la debutante selección de Cabo Verde. Los pronósticos debatían sobre cuantos goles marcaría España...pero el dominio de la Roja no se transformaba en goles. Los minutos pasaban y España no encontraba el camino del gol.
Con el paso de los minutos la paciencia de España se fue acabando y Vozinha se convirtió en el héroe de un partido que acabó con un sorprendente empate a cero. El equipo de Luis de la Fuente comenzaba con un decepcionante empate ante una selección debutante y afrontó el segundo partido con mucha más tensión.
El equipo salió con 4 cambios en el once frente a Arabia Saudí y desde el principio se vio un juego mucho más vertical. A los diez minutos de partido, Lamine Yamal abrió la cuenta goleadora con su primera diana en un Mundial y, poco después, Oyarzabal anotó el 2-0 tras aprovechar una segunda jugada de córner. Inmediatamente después, el delantero vasco empujó a la red el 3-0 y nada más comenzar la segunda parte, Cucurella marcó el 4-0 definitivo después de otro saque de esquina.
España lograba una victoria que le daba confianza, pero se jugaba la clasificación en la última jornada frente a la combatiente selección uruguaya. El partido fue muy áspero y con pocas ocasiones, pero España logró convertir en gol su primer tiro a puerta. El disparo de Baena acabó dentro de las mallas con la colaboración de Muslera.
Ferrán desperdició una clara ocasión que estrelló contra el travesaño en la segunda parte y Canobbio vio la tarjeta roja tras una durísima entrada sobre Cubarsí. Lo peor del partido fueron las lesiones de Yeremy Pino y Nico Williams...pero España lograba salir viva de un partido trampa y lograba el primer puesto del grupo.
En dieciseisavos de final le tocó jugársela frente a Austria, en un partido dominado de cabo a rabo por los españoles. Cucurella avisó con un polémico tanto anulado por falta al portero y Oyarzabal inauguró el marcador tras empujar a la red un buen pase de Cucurella.
España mereció ampliar su renta antes del descanso, pero no consiguió asegurar el triunfo hasta la segunda parte. Pedro Porro hizo el 2-0 tras un buen pase de Baena y a dos minutos del final, Oyarzabal redondeó la victoria con el definitivo 3-0.
La Roja avanzaba a octavos con un duelo ibérico en el horizonte. Portugal se presentaba como uno de los rivales más duros del torneo, pero la Roja llevó el mando del juego desde el incio. Oyarzabal desaprovechó una ocasión clarísima y Cristiano Ronaldo respondió con un disparo que rechazó Unai Simón. El partido se convirtió en un carrusel de ocasiones de uno y otro equipo, pero Portugal tuvo la mejor oportunidad con un remate al travesaño de Nuno Mendes.
La segunda parte fue mucho más táctica y con menos ocasiones, aunque con el paso de los minutos España se hizo con el mando. Los cambios de Luis de la Fuente dieron otro ritmo al juego de La Roja y, cuando el partido se encaminaba a la prórroga Ferrán asistió a Mikel Merino, para que marcase el gol de la victoria.
Como en Alemania 2024, el jugador pamplonica marcaba otro gol para la historia del fútbol español y la Roja viajaba a Los Ángeles para disputar los cuartos de final.
El partido ante Bélgica traía los malos recuerdos del 86, pero España impuso su juego hasta que encontró el camino del gol. Fabián sustituyó a Pedri entre los titulares y su presencia se hizo notar en el campo, cuando marcó el primer gol del partido. España y Lamine buscaron el segundo, pero la falta de acierto de los ibéricos le costó un gol en contra. De Katelare marcó el 1-1 con un gran cabezazo antes del descanso y España se marchaba a los vestuarios con malas sensaciones.
Su buen juego no se reflejaba en el marcador y en la segunda parte se mostró con mucha menos fluidez. Los belgas pudieron marcar de nuevo con un disparo de De Cuyper y Lamine lo volvió a intentar con una rosca fácil para Courtois. El portero de Bélgica se agigantó ante otro remate de Oyarzabal...pero mediada la segunda parte se resintió de una lesión muscular. Rudi García decidió sustituirle para evitar males mayores...pero la entrada de Lammens acabó siendo el preludio de algo peor.
En el minuto 87, Cubarsí se encontró con espacio para disparar...y de su derechazo nació un pésimo rechazo de Lammens que Merino convirtió en gol. El centrocampista navarro volvió a ser decisivo dos minutos después de salir al campo y marcaba el 2-1 para España. Bélgica intentó empatar en los últimos minutos, pero el partido terminó con victoria española.
La selección española jugaba su segunda semifinal mundialista 16 años después de Sudáfrica y se mediría en Dallas al mejor equipo del campeonato.
A la Roja le tocó vestir con camiseta blanca frente a Francia, pero no perdió la identidad de su juego. El equipo de Luis De la Fuente monopolizó la posesión en los primeros minutos y los jugadores franceses llegaban tarde a cada disputa. Rodri y Fabián gobernaban el centro del campo...aunque la acción que marcó el partido, fue puramente accidental. Digne no fue contundente para despejar un centro de Cucurella, Lamine Yamal apareció para llevarse el balón y se acabó llevando una patada en el intento de despeje del zaguero francés. Era un penalti clamoroso.
Oyarzabal asumió el lanzamiento de la pena máxima y se encargó de marcar el 1-0 con el que igualaba los 5 goles de Butragueño y Villa en un mismo Mundial. Francia se veía por detrás en el marcador por primera vez en todo el torneo y la lesión de Saliba empeoró las cosas.
La Roja se marchó al descanso con ventaja e inició la segunda parte con el mismo dominio. España movía el balón con velocidad y precisión, y en el minuto 58 encadenó una jugada de más de un minuto que acabó en el segundo gol. Pedro Porro buscó a Dani Olmo, que actuó de pared, para que el lateral marcase el 2-0. España pudo anotar más goles para cerrar su pase a la final, pero mantuvo la ventaja y lograba otra histórica victoria que le clasificaba a la final del Mundial.
España-Argentina: la final del Mundial 2026
El 19 de julio de 2026, España y Argentina saltaban al MetLife Stadium de Nueva York para disputar la 23.ª final de la Copa del Mundo. El vigente campeón defendía título frente al mejor equipo del Mundial, en un duelo muy esperado que enfrentaba al campeón de América frente al campeón de Europa.
Tras el primer cuarto de hora de tanteo, España se hizo con el control del juego, monopolizó la posesión y buscaba salir ileso de la agresividad de los jugadores argentinos. Oyarzabal puso a prueba al Dibu y la primera parte acabó con la lesión de Lisandro Martínez. De vuelta de los vestuarios, Scaloni volvió a mover el banquillo y la entrada de Paredes provocó más broncas y menos fútbol.
Pero, a pesar de la intimidación albiceleste, España continuó buscando el triunfo y, con el paso de los minutos, aumentó la sensación de peligro. Los cambios dinamizaron el juego español y el Dibu Martínez se convirtió en el jugador argentino que más tocaba la pelota.
Argentina resistió a base de coraje para tratar de llegar a la prórroga pero el tiempo agregado nos dejó una jugada decisiva. Enzo Fernádez vio la segunda tarjeta amarilla después de una durísima entrada a Cubarsí y los de Scaloni tuvieron que terminar el juego con un hombre menos.
Lamine pudo marcar el gol del triunfo con un tiro libre en el último minuto, pero el Dibu despejó el esférico a córner y los noventa minutos dieron paso a la prórroga. Con uno menos sobre el césped, el tiempo extra intensificó el dominio de España, que pudo inaugurar el marcador con un gol anulado a Williams por una inexistente falta de Merino. El 6 español rozó el tanto con otro remate de cabeza y, nada más comenzar el segundo tiempo suplementario, España acabó encontrando el camino hacia la gloria.
Porro puso un centro al segundo palo, Williams alcanzó el balón con la cabeza y Ferrán enganchó un zurdazo con el alma. Torres marcaba el gol de la segunda estrella, y minutos más tarde hizo otro tanto que fue anulado por un fuera de juego.
En los últimos minutos, Argentina agotó sus opciones para empatar el partido y Cubarsí evitó la igualada con un decisivo despeje que se fue rozando el palo. Giuliano tuvo la última oportunidad Albiceleste con un disparó que se fue por alto y, pese de los agobios finales, España logró la victoria. 16 años después de Sudáfrica, La Roja bordaba la segunda estrella de su camiseta y levantaba su segunda Copa del Mundo en Nueva Jersey.
De la Furia a la gloria
España se consagraba como la mejor selección del planeta y confirmaba su dominio tras ser campeón de Europa, campeón olímpico y ganar el Mundial de la FIFA.
En un lapso de 18 años, la Roja ha conquistado 3 Eurocopas, 1 Nations League y 2 Copas del Mundo, convirtiéndose en la selección más laureada de lo que llevamos de siglo y coronando a dos generaciones distintas, pero con un mismo patrón de juego.
De la Furia a la gloria.
Y después de décadas preguntándonos por qué España nunca ganaba, la pregunta ahora es completamente diferente:
¿Qué convirtió a España en una de las grandes potencias del fútbol mundial?