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Published on: Historia de la Copa Libertadores

El Colo-Colo de Jozić: 35 años del único campeón de América chileno (1991)

El 5 de junio de 1991 un club chileno ganó algo importante por primera vez. No fue la selección, que arrastraba una sanción de la FIFA, sino un equipo de Macul dirigido por un croata al que en Santiago casi nadie tomaba en serio. Treinta y cinco años después, la cuenta sigue en uno.

 

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El croata que nadie pidió

Mirko Jozić aterrizó en Chile en 1990 con un currículum que sonaba a error de traducción. Había dirigido a la Yugoslavia sub-20 campeona del Mundial juvenil de 1987, jugado precisamente en suelo chileno, con Davor Šuker, Zvonimir Bobán, Robert Prosinečki y Predrag Mijatović en la nómina. Un europeo, en resumen, sin una sola tarde de fútbol sudamericano encima.

El contexto tampoco ayudaba. Tras el bengalazo del Maracaná en 1989, la FIFA excluyó a Chile de las clasificatorias al Mundial de 1994 y sancionó de por vida al portero Roberto Rojas. La Roja se quedó sin dos Copas del Mundo seguidas, y el país entró en los noventa buscando alegrías en otra parte.

Ese consuelo tenía un problema. La edición de 1991 reunía a Boca, a Flamengo, a Nacional de Montevideo y a un Olimpia que defendía el título y acumulaba cuatro finales previas. Los pronósticos de la época dejaban a Colo-Colo fuera del lote de aspirantes, y todavía hoy, en cualquier repaso sobre apuestas deportivas Chile, aquel plantel funciona como el ejemplo del equipo que nadie tenía anotado. Jozić, mientras tanto, ensayaba presión alta y salidas rápidas en un Monumental reabierto hacía menos de dos años.

Boca, una batalla y una final sin argentinos ni brasileños

El recorrido no fue un paseo, aunque el resumen lo parezca. Colo-Colo ganó su grupo por delante de Deportes Concepción, Barcelona de Guayaquil y Liga de Quito, y desde ahí empezó lo bueno:

  1. Octavos ante Universitario de Deportes: 0-0 en Lima y 2-1 en Santiago, con doblete de Rubén Espinoza.
  2. En cuartos, un 4-0 en el Monumental ante Nacional de Montevideo dejó la llave sentenciada, y la derrota 2-0 en la vuelta no cambió nada.
  3. Después llegó Boca, con Batistuta, Latorre y Navarro Montoya. Colo-Colo cayó 1-0 en La Bombonera.
  4. La revancha, 3-1, quedó bautizada como la batalla de Macul por los enfrentamientos entre jugadores y carabineros.

Fíjate en el dato que casi siempre se pasa por alto: aquella final fue la última sin un club argentino ni brasileño hasta 2016. Veinticinco años tuvieron que pasar para que se repitiera. En la Libertadores eso equivale a una era geológica.

La noche del 5 de junio

Tras el 0-0 en el Defensores del Chaco, 66.517 personas entraron al Monumental para la vuelta. Jozić dejó fuera del once a Patricio Yáñez, Ricardo Dabrowski y Rubén Martínez, tres nombres capitales de la campaña. Una decisión que hoy costaría un programa entero de tertulia.

Los héroes fueron dos hombres al margen de casi todo el torneo. Luis Pérez, que jugaba apenas su segundo partido en la Copa, marcó dos veces, y el segundo, con amague a dos defensas y definición de zurda, sigue siendo el gol favorito de varias generaciones albas. A cinco minutos del final, Leonel Herrera hijo, que debutaba en la competición, puso el 3-0 tras un centro de Marcelo Barticciotto. Su padre había perdido la final de 1973 con la misma camiseta, y Barticciotto se le acercó para decírselo: "Leo, esto es por tu viejo".

Aquella noche Chile siguió el partido por radio y televisión abierta. El contraste con el presente resulta casi cómico, porque hoy la Libertadores se consume entera desde el teléfono, entre resúmenes en vídeo, marcadores en vivo y Melbet Play Store, mientras aquel 3-0 sobrevive gracias a grabaciones caseras que alguien acabó subiendo a la red.

Lo que vino después

El triplete internacional de Jozić se completó en quince meses, con un tropiezo de por medio. Este fue el balance:

  • Recopa Sudamericana 1992, en Kobe: 0-0 con Cruzeiro y 5-4 en los penales. Jozić es todavía el único entrenador no sudamericano que la ha ganado.
  • Contra Puebla, en la Copa Interamericana, el global terminó 7-2 entre Villahermosa y Santiago.
  • Diciembre de 1991, Tokio, Copa Intercontinental: 3-0 para el Estrella Roja de Belgrado. Ahí se acabó el cuento.

En el plano local ese Colo-Colo se llevó los campeonatos de 1990, 1991 y 1993, con Rubén Martínez como máximo goleador del torneo en los dos primeros. Poca broma para un club cuyo mejor antecedente fuera de Chile era una final perdida en 1973.

Y desde entonces ningún otro club chileno ha levantado la Libertadores. Cobreloa perdió las finales de 1981 y 1982, Universidad Católica la de 1993, y ahí se detuvo la lista. Tres finalistas, un campeón, un croata.

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