España 82: El peor sorteo de la historia de los Mundiales

El sorteo del campeonato del mundo de España 82 fue, probablemente el más esperpéntico de la historia de los Mundiales de fútbol. El 16 de enero de 1982, a las siete de la tarde, estaba todo listo en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid. La organización quiso dejar su sello en el evento y dispuso los bombos de la Lotería y los niños de San Ildefonso para la repartir suerte. Era la primera vez que se utilizaba este sistema (…y sería la última) en lugar de las tradicionales copas. El invento resultó una calamidad, pese a que las pruebas previas hubieran sido positivas.

La organización del Mundial 82 suponía un evento histórico para España. Con la muerte de la dictadura y la llegada de la democracia, España se presentaba al Mundo como un país en constante cambio. La organización del Campeonato de Mundo era el mejor escaparate para consolidar a España como un país libre, moderno y en constante expansión. Con esa importancia presidió el evento un por entonces joven Príncipe de Asturias. Luis Ortiz (ministro de Obras Públicas) y Soledad Becerril (ministra de Cultura) acompañaron al infante de 13 años en su entrada al auditorio. También hicieron presencia Juan Antonio Samaranch (presidente del Comité Olímpico Español) y el mítico alcalde de Madrid, Enrique tierno Galván.

 

Polémica con los cabezas de serie del sorteo

Con todas las autoridades en su trono se dio comienzo a los discursos, agradecimientos y postureos iniciales. En la mesa principal 4 señores con corbata: Pablo Porta (Presidente de la Federación Española), João Havelange (presidente de la FIFA), Josepp Blatter (secretario general) y  Hermann Neuberger (presidente del Comité Organizador). Este último explicó las particularidades del sorteo, que por primera vez acogía a 24 selecciones diseccionados en 6 grupos de 4 equipos.

La primera polémica surgió a la hora de decidir los cabezas de serie, que también se instauraban por primera vez. 5 selecciones se habían ganado ese derecho en el campo: Italia, Alemania, Argentina, Brasil y España (como organizador). Solo quedaba una plaza, que la FIFA asignó a Inglaterra en lugar de a Polonia o Bélgica con mejores resultados. La explicación: por su tradición y contar con una Copa del Mundo en su Palmarés.

 

Lío con las bolas de Perú y Chile

Aclarados los cabezas de serie el sorteo debía tener en cuenta los criterios de continentalidad. Es decir, que ni Perú ni Chile podían coincidir con sus vecinos sudamericanos (Brasil y Argentina) en el mismo grupo. Antes del sorteo la FIFA acordó que la primera extracción debía corresponder al grupo tercero (Argentina) y la segunda, al sexto (Brasil). Después se introducirían las bolas de Perú y Chile y se procedería a sortear los otros cuatro grupos.

Pero aquí vino el primer fallo ya que la primera bola extraída (que tenía la apariencia del balón tango) fue la de Bélgica, que pasó al Grupo 1. Después salió la de Escocia, adjudicada esta vez sí al de Argentina. En ese momento es cuando la organización se da cuenta del error y comienza el caos. La tercera bola estaba ya en manos de un niño de San Ildefonso pero cuando la lleva al estrado le mandan devolverla al bombo.

Matías Prats y Mari Carmen Izquierdo (que narraban el evento en TVE) trataban de explicar lo que estaba ocurriendo mientras que el niño esbozaba gestos de incredulidad. Entonces Blatter comenzó a dar explicaciones en varios idiomas mientras sonaban silbidos y se reordenaban los grupos. De repente los marcadores electrónicos colocaban a Bélgica en el grupo de Argentina y Escocia, pasaba al de Brasil.

Nadie entendía nada pero al menos habían enmendado el error antes de que afectase a más selecciones (aunque fuese de forma chapucera). Blatter respiraba aliviado pero poco después surgió otro contratiempo. Una bola se atascó, rompiéndose por la mitad ante la inevitable risa de los niños, que miraban para todos direcciones en busca de ayuda. Tras un inquietante movimiento de cámara la retransmisión se retoma ya con la bola recompuesta. Era la de Honduras, que se enfrentaría a España.

Minutos más tarde se partió otra bola. Los niños trataban de aguantar la risa sin éxito mientras un señor intentaba sacar la dichosa bolita con un palo. Los asistentes cuchichean incrédulos de asistir a un espectáculo tan lamentable. Era la bola de Austria, que se resistía a tener que medirse con Alemania y protagonizar aquel bochornoso y pactado 1-0 en el Molinón con el que las dos selecciones dejaron fuera a Argelia.

Después de otro atasco sin ruptura el sorteo continuó y pudo finalizar sin más contratiempos. Cualquiera pudo haber confundido lo sucedido aquella tarde con una película de Antonio Ozores o Paco Martínez Soria (fallecido el mes siguiente) pero no, era el sorteo del Mundial 82, con certeza, el peor de la historia.

 

 

 

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