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Published on: Leyendas

Kazu Miura, el verdadero Oliver Atom...que sigue jugando

Durante años millones de niños creyeron que Oliver Atom era solo un personaje de ficción. Un prodigio imposible, capaz de recorrer campos interminables y marcar goles irreales. Pero lo que casi nadie sabía es que detrás de ese personaje había un futbolista real. Un jugador japonés que decidió desafiar su destino y que, décadas después, aún sigue jugando al fútbol profesional ¡con casi 60 años! Su nombre es Kazuyoshi Miura. Y su historia parece escrita por un guionista de película.

 

La leyenda de Kazu Miura, el verdadero Oliver Atom

 

Marcha a Brasil

En los años 80, cuando Japón todavía no era una potencia futbolística, Kazu tomó una decisión que cambiaría su vida y, en cierto modo, la historia del fútbol japonés: Nacido en la ciudad de Shizuoka, Miura se cansó de que el béisbol fuese el deporte de referencia para los japoneses y, con apenas 15 años, dejó los estudios y se marchó al extranjero para convertirse en futbolista profesional.

Miura dejó todo atrás por pura pasión y, aunque sopesó la opción de viajar a Europa, eligió irse a Brasil, la cuna del talento, el lugar donde el fútbol se vivía como una religión. Su primer equipo fue el Clube Atlético Juventus de São Paulo, en el que estuvo durante cuatro años, y empezó a jugar como extremo izquierdo. En 1986 firmó su primer contrato profesional con el Santos, el mítico club donde triunfó Pelé, pero tras jugar únicamente dos partidos se tuvo que ir a cedido. Kazu tuvo que jugar en equipos de divisiones inferiores durante años, hasta que en la 88-89 disputó 21 encuentros y anotó dos goles con el Coritiba.  Por fin, en 1990 logró formar parte del Santos, donde  jugó once partidos y marcó tres goles antes de regresar a su país.  El sueño sudamericano había finalizado, pero tras 5 años fuera de casa, Kazu volvía con la cabeza alta tras jugar en varios de los mejores clubes de Brasil.

 

De regreso a Japón

Su figura había suscitado un mayor interés de los japoneses por el fútbol y, en 1992 vio como su retorno fue clave para impulsar la creación de una liga profesional, la J.League. El país necesitaba un referente y un símbolo para profesionalizar el fútbol y Kazu era el jugador perfecto para ello. Con el dorsal «11» del Verdy Kawasaki a la espalda, Miura cambió su posición a la de delantero centro y mejoró sus registros goleadores para proclamarse bicampeón nacional.

Con el paso de los años, Miura se convirtió también en una pieza clave para la selección japonesa, con la que que ganó la Copa Afroasiática de 1993. En paralelo a su éxito, las televisiones de todo el mundo disfrutaban de la serie de dibujos animados "Súper Campeones", donde la historia de Oliver Atom guardaba muchas similitudes con la de Miura. El artista Kazuki Takahashi encontró en Miura una inspiración evidente para desarrollar el guion de su personaje protagonista, y es que pese a que Captain Tsubasa se emitió por primera vez en 1983, se fue desarrollando al mismo tiempo que la carrera de Kazu.

Casi en sincronía con la serie, Miura dio el salto a Europa en 1994 para fichar por el Genoa, donde vistió los colores azulgranas que Oliver vestía en la serie con el Barcelona. Su experiencia en la mejor liga del mundo no fue fácil. El fútbol italiano era táctico, físico y exigente; pero es que además tuvo la mala suerte de que tener un encontronazo con Baresi que le costó una nariz rota y una conmoción cerebral. Aun así, disputó 21 partidos y marcó un importante gol en el derbi ante la Sampdoria.

 

Héroe sin Mundial

Sin terminar de adaptarse a la Serie A, decidió volver a Japón, donde recuperó su posición natural como delantero centro. En 1996 fue máximo goleador de la liga con 23 tantos y, al mismo tiempo, lideró a la selección japonesa en un momento histórico. Japón consiguió clasificarse para el Mundial de Francia 1998 por primera vez en la historia y sus 14 goles resultaron determinantes en la fase previa. Miura iba a cumplir su sueño de jugar un Mundial, pero de forma inesperada, el seleccionador Takeshi Okada decidió dejarlo fuera de la lista definitiva.

Para entonces, Kazu ya tenía 31 años y, tras marcar más de 100 goles a lo largo de sus ocho temporadas con el Verdy Kawasaki, decidió volver a ponerse a prueba en el extranjero. En 1999 pasó por el Dinamo de Zagreb, convirtiéndose en el primer japonés en disputar la Liga de Campeones y, en 2002 viajó a España para entrenar con la plantilla del Racing de Ferrol. En su regreso a Japón, vistió las camisetas de Kyoto Sanga y Vissel Kobe, pero su pérdida de protagonismo le costó quedarse fuera del Mundial de 2002, que se jugó en su país. Parecía un broma macabra y una injusticia del destino, que el mayor impulsor del fútbol nipón se fuera a perder la culminación del fútbol en Japón. Su último partido con la selección fue en año 2000 y durante sus diez años como internacional, jugó 89 partidos y marcó 55 goles, siendo el segundo máximo goleador de la historia de la selección nipona.

Pero lo verdaderamente extraordinario de King Kazu no es su trayectoria internacional, si no su longevidad. En el 2005 quiso vivir  la experiencia de jugar 4 partidos en la liga australiana y a su vuelta, se enroló en el Yokohama, con el que ascendió a primera división y donde jugó hasta el 2021 ¡con 54 años! A pesar de su edad, Miura se mantenía en forma y, con su experiencia servía de referente para sus compañeros.

Su leyenda fue creciendo y sus celebraciones llegaron a aparecer en el famoso videojuego de fútbol Pro Evolution Soccer, popularizando la “Kazu Dance” por todo el país. Y es que Miura está ligado al mundo del espectáculo, ya que realiza infinidad de campañas publicitarias, películas, o apariciones en el mundo de la televisión.

En 2012, fue convocado por la selección japonesa de fútbol sala para el Campeonato Mundial que se disputaba en territorio nipón y en 2015, rompió el récord como jugador más veterano en marcar en el fútbol profesional. El mito japonés superó la marca de Sir Stanley Matthews en cuanto a años en activo y tras 16 años en Yokohama firmó por el Atlético Suzuka de la cuarta división japonesa. En 2023 se enroló en las filas de Oliveirense, un equipo de la segunda división portuguesa y, desde diciembre de 2025 juega para el Fukushima United, club de la tercera japonesa.

Aunque parezca increíble, Kazu Miura continua jugando a sus 59 años y más allá del mito, su influencia en el fútbol japonés es transcendental. Al igual que la de Oliver y Benji, su historia inspiró a miles de jóvenes nipones a jugar al fútbol, y con el ejemplo de Miura se demostró que sus sueños se hacen realidad. Y es que Kazuyoshi Miura no solo inspiró a un anime, sino que profesionalizó un deporte y llevó a Japón a su primer Mundial. En la serie de tv el terreno de juego es infinito y en la vida real, Miura es el inagotable. Según sus propias palabras, el sueño de Kazu es de seguir jugando hasta que se muera, pero su objetivo más realista es el de al menos aguantar hasta los 60.

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