Hay partidos en los que el balón se obstina y parece no querer pasar el límite de la portería, pero en otras ocasiones los goles son tan insólitos que ni el portero rival ni el propio goleador entienden la trayectoria de la esférica.
A veces el fútbol sorprende demasiado y se parece más al juego en un casino en línea con límites de depósito configurables que a un deporte con estrategia y táctica. Aquí los ejemplos de que cuando la pelota quiere entrar, entra.
El gol “del siglo” que ganó premios
Se llama “Gol del Siglo” porque así lo decidieron los aficionados en una encuesta de la FIFA en 2002. Se trata de la obra maestra de Diego Armando Maradona en el Mundial de México 1986.
En el minuto 55 del partido contra Inglaterra, en el Estadio Azteca, el entonces capitán argentino tomó el balón en su propio campo y esquivó a cinco rivales antes de marcar el 2-0 definitivo para los de la camiseta albiceleste.
Maradona es sinónimo de contrastes y por eso no resulta raro que minutos antes haya anotado otro tanto con la mano, la famosa “Mano de Dios”, que aún divide opiniones entre los aficionados.
Entre la picardía y la genialidad, ese encuentro condensó la idea de que el fútbol combina talento, controversia y un poco de suerte.
La chilena de CR7 en la Champions
Ida de los cuartos de final de Champions League. La Juventus recibía al Real Madrid con toda la ilusión, pero se fueron con la cabeza gacha.
En Turín, Cristiano Ronaldo estaba dispuesto a demostrar que su habilidad le permite capitalizar hasta la última oportunidad.
Cuando Dani Carvajal centró la pelota, nadie imaginaba que el portugués se suspendería en el aire para conectar una chilena que entró con una precisión de película. Gary Lineker, exdelantero inglés, escribió después del partido: “He visto muchos goles en mi vida, pero este de Cristiano es absolutamente impresionante”.
Incluso Ronaldo se mostró sorprendido y dijo en los minutos posteriores que no esperaba marcar ese gol. La sincronía entre su preparación física, el momento justo y la trayectoria del balón puede explicarse únicamente como una coincidencia irrepetible.
La ejecución fue tan limpia que ni el portero Buffon, uno de los mejores del fútbol italiano, alcanzó a reaccionar. Un destello de fortuna y entrenamiento que dejó al estadio de pie aplaudiendo al rival.
Pelé y el mejor “no gol” de la historia
Se ha hablado hasta ahora de buena suerte, pero, ¿qué pasa cuando los dioses del azar no están de tu lado?
El 17 de junio de 1970, en las semifinales del Mundial de México, Pelé inventó una jugada que desafió la lógica. El mejor "no gol" de la historia.
Brasil ganaba 3-1 a Uruguay cuando ‘O Rei’ recibió un pase filtrado de Tostão. El arquero Mazurkiewicz salió a cortarle el camino, pero Pelé, sin tocar el balón, lo dejó pasar con un amague tan elegante que dejó al portero desorientado.
Cuando todos esperaban la definición, el brasileño llegó a la pelota antes que los defensores y remató cruzado. La pelota se fue apenas desviada. Fue un fallo, sí, pero uno que quedó grabado como símbolo de genialidad.
Los regates de Messi ante el Real Madrid
De vuelta a la Champions, esta vez en un partido picante desde el calendario, por tratarse del clásico de los clásicos.
El Santiago Bernabéu recibía al Barcelona por las semis el 27 de abril de 2011. Con el marcador 0-1 y el Madrid volcado al ataque, Lionel Messi tomó la pelota en el centro del campo y emprendió una carrera que dejó atrás a Sergio Ramos, Raúl Albiol y Marcelo antes de batir a Iker Casillas.
El argentino parecía moverse con una brújula invisible, esquivando piernas y rebotes con un control casi sobrenatural. Años después, el propio Messi diría que aquel 0-2 fue el partido que más disfrutó en su carrera.
Guardiola, su entrenador, resumió el sentimiento con frialdad: “Tenemos la suerte de tener a Messi”. Una frase que escondía una verdad incómoda: ni siquiera el mejor plan táctico puede prever la intervención del azar cuando un genio entra en escena.
Un fenómeno bastante común, según la ciencia
Aunque parezca poético, la suerte en el fútbol tiene una base medible. Un estudio publicado en Journal of Sports Sciences analizó 7.263 goles marcados en la Premier League entre 2012/13 y 2018/19, buscando cuánta influencia tenía el azar.
El equipo de investigadores liderado por Daniel Memmert encontró que el 46 % de los segundos goles de un partido están ligados a factores fortuitos, como rebotes, desvíos o errores defensivos.
También descubrieron que los equipos más débiles son más propensos a beneficiarse de los llamados “goles de chiripa”, y que estos aparecen con más frecuencia cuando el marcador está igualado.
Curiosamente, la proporción de goles afortunados disminuyó del 50% al 44% en siete temporadas, lo que los científicos atribuyen al entrenamiento más analítico y al uso del Big Data. En otras palabras, la suerte puede dirigirse cuando los jugadores se preparan mejor.
